miércoles, 15 de abril de 2009

Ábaco

Llegué hace tres días, tres meses o tres años. No me acuerdo y creo que no tiene importancia. Desde que estoy aquí se paró el tiempo y como si fueran una crisálida, estas paredes grises cobijan mis sueños. Sólo sé que allá fuera pasa el tiempo por la sucesión de luz y oscuridad en esa minúscula ventana casi pegada al techo por la que no consigo ver absolutamente nada, aunque me trepe en la cama. He procurado contar las hormigas, que en fila recorren uno de los muros, pero siempre al llegar al diez, pierdo la cuenta y debo volver a empezar. Aquí no hay ruidos, aunque a veces creo que en mis sueños alguien grita y se consume. La mayor parte del día cuento cosas en mi cabeza. No me pregunten cuáles, es un secreto que no pienso revelar. Uno, dos... La comida rompe la intimidad porque me distrae de mis andanzas por el mundo y pierdo las cuentas. En el momento me da rabia pero luego, vuelvo a empezar como si nada. Contar me permite estar vivo mientras aguardo a que el tiempo pase y me dejen salir de este cuarto. Me parece que llegué hace seis días aunque podrían ser siete u ocho...

Imagen que acompaña al texto: ábaco maya Nepohualtzintzin, con sistema vigesimal de es.geocities.com/.../nepohualtzintzin.html

5 comentarios:

Ivanius dijo...

Los guiños que hace la luz pueden distraer hasta al más dedicado; por eso es bueno, a veces, levantar la mirada y jugar con la imaginación para escapar a cualquier encierro. Porque en la aritmética del ingenio no existe cero a la izquierda. Ni se lleva la cuenta de los sueños.

Mara Jiménez dijo...

¿no será que conforme nos pasa el tiempo por arriba adquirimos la mala maña de contabilizarlo todo? A veces pienso que las cuentas se nos enredan en los hilos de la memoria, anulándola... o haciéndola material. Pero no ecuerdo cuánas veces me ha pasado esto.
Un beso comadre.

Paloma Zubieta López dijo...

Querido Ivanius: ¡me encantó lo de la aritmética del ingenio! Y sip, si hay un lugar donde siempre seremos libres es ahí... un fuerte abrazo y besos.

Comadre querida: cualquier similitud con la realidad, es pura coincidencia. Tampoco yo recuerdo cuántas veces, pero no importa, han de ser chorrocientas mil *risas y besos*.

Máximo Ballester dijo...

Genial tu humor, bendita seas!

Paloma Zubieta López dijo...

Una gran sonrisa ilumina mi faz, Máximo querido... besos.