viernes, 30 de julio de 2010

Trazos de luz, trozos de México


La exposición Trazos de luz, trozos de México de las fotógrafas Marie Pain y Adriana Reid se inaugura el próximo viernes 6 de agosto, a las 7pm en el Restaurante El Sotavento (Horacio esquina Schiller 256, en Polanco, México, DF). Para aquellos que no puedan asistir ese día, les aviso que la exposición estará abierta durante todo el mes y hasta el 3 de septiembre, en un horario de lunes a viernes, de 9 de la mañana a 6 de la tarde, así que no pierdan la oportunidad de encontrarse con este fresco e interesantísimo dueto de miradas.

jueves, 29 de julio de 2010

Las manos

No puede dejar de pensar en ellas, le obsesionan: grandes, sudorosas, los dedos largos y las uñas mal recortadas. Cierra los ojos con fuerza, como si la ausencia de luz pudiese aislarla del dolor. Trata de imaginar su cara o su voz pero es inútil, vuelven las manos a ocuparlo todo. Dedos que inundan su boca, cubren sus pechos y llegan hasta el abismo de su ombligo. Manos que suben siguiendo el cauce de sus piernas, que surcan los muslos y se acercan al sexo, que se multiplican por mil. Después, la explosión… Hace más de veinte años y no puede olvidarlas. Por eso, hoy Laura está aquí, con la mirada fija en el suelo. Unos metros bajo tierra se encuentran los restos de aquellas manos que idolatra y que jamás volverán a tocarla, aunque el recuerdo todavía provoque humedad entre sus piernas. Impotente y con lágrimas de rabia acumulada escurriendo por el rostro se pregunta si, algún día, logrará escapar de las manos de su padre.


© Isthare (2009), Somos manos que… en:
http://www.flickr.com/photos/isthare/3811991194/

viernes, 9 de julio de 2010

jueves, 8 de julio de 2010

Cartografía humana

Todo empezó como suelen iniciar estas cosas, por pura casualidad. Unos pasos más y estaban jugando con fuego. Sin darse cuenta, cruzaron la frontera invisible que cerca al buen juicio y, embelesados por las sensaciones, se adentraron en un lugar que no hubieran visitado de otra manera, donde lo que debe ser y lo prohibido se desdibujan y confunden sus límites. Cuando se percataron del rumbo, ya era tarde: la piel ardía y el deseo quemaba, la danza había comenzado. Para ser humanos la razón debe dominar al instinto. Puede que quisieran detenerse —no lo sabemos en realidad— pero la fiera interna venció al arrastrarlos hacia playas desconocidas y convertirlos en un amasijo de cuerpos enfebrecidos. Fueron plenos y felices con ecos lejanos de culpas, tal vez —eso no tiene importancia para la historia—. Pasada la tormenta, el cielo se despejó y el viento disipó las cenizas de aquella hoguera. Se separaron porque lo suyo no era posible, porque no había nada que los mantuviera juntos. Sin embargo, no lo olvidarían jamás: sabían que la memoria de la piel es parte sustancial de la cartografía humana.





© Seattle Miles, (2009), It takes two to tango in Buenos Aires en:

miércoles, 7 de julio de 2010

Banda de Möbius


Si te confesara que todo lo que he dicho hasta ahora es mentira, ¿me creerías?


© M.C. Escher (1963), Moebius strip band II (Red ants) en: http://www.sauval.com/angustia/moebius2.jpg