lunes, 21 de diciembre de 2009

Cita fugaz

Cuando miro el reloj, llega presurosa, jadeante. Se recompone poco a poco: otea su reflejo en un cristal y luego retoca el maquillaje. Sentada frente a mí -sin dejar de observarme-, cruza las piernas para incitarme. Finjo no darme cuenta y comienzo a hablar. Mi monólogo parece interminable y ella, nomás hace un gesto de Mona Lisa. Resisto y continúo hilvanando las palabras sin sentido mientras por efecto de su escote, el sudor escurre por mi cuello. Me interrumpe su carcajada antes de marcharse. Se ha ido por siempre, me duele el ego. Por más buena que estuviese, nunca pensé en pedirle su teléfono. ¿Quién le pide esas cosas a las horas?





Imagen (detalle) en:

sábado, 19 de diciembre de 2009

Ciclos

El cielo se tiñe de azul. Ella está al borde del precipicio, sintiendo como el frío y la humedad le estremecen el cuerpo. El sol sube más allá del horizonte y hace brillar su silueta, como si fuese magia. Este es el momento. Hay quien pensaría que se encuentra en el fin del mundo pero, en realidad, es a partir de aquí que comienza la vida: lo que parece vacío aglomera un conjunto infinito de posibilidades. Ella lo sabe y está dispuesta a enfrentarlo. Sonríe y el ciclo comienza.



© Carlos García (2007), Silueta contra luz en: http://www.trekearth.com/gallery/Europe/Spain/Castilla_y_Leon/Avila/Avila/photo698448.htm

miércoles, 7 de octubre de 2009

Mujer de ojos negros

Para Sandra Hussein, por la rabia compartida.

La tarde cae plomiza y el aire quema las entrañas, respirar es una proeza. Ella contempla el horizonte. El rostro adusto se llena de tierra yerma conforme sopla el viento mientras la línea de la boca apenas se percibe, comprimida por la rabia y la hinchazón de un golpe reciente. Los puños cerrados ocultan unas manos llenas de ámpulas, producto del trabajo intenso con el azadón. Sabe que está embarazada y la perspectiva de un cuarto hijo la asfixia más que la bestia del marido borracho cabalgándole encima. Cuando nació el tercero, suplicó en el hospital que la vaciaran pero le dijeron que no, que todavía era muy joven y que Dios la bendecía con cada embarazo. Ella no lo creyó pero no pudo hacer nada más que resignarse. La pesadilla crece y devora, no hay salida sin nada que comer y sin lugar pa’ dónde hacerse. La vida no tiene nada que ofrecer cuando todo se ha perdido. A los diecisiete años, ya no se sueña más que con la muerte.

© Memo Vasquez (2006), Niña, mujer, trabajadora en http://flickr.com/photos/53927348@N00/305979573

lunes, 5 de octubre de 2009

Zodiaco

Era una gran fiesta. Ya entrado en copas, el centauro lanzó una flecha que rebotó en la balanza para después chocar contra el caparazón del cangrejo. A pesar del estruendo, el toro y el carnero ni se inmutaron, tan concentrados estaban en su plática sobre el joven del ánfora que trataba, sin mucho éxito, de seducir a la virgen. En una fuente, el alacrán mareaba a los peces con la intención de cazarlos. Los gemelos probaban la paciencia del león jalándole la cola al tiempo que el unicornio, en una esquina, mostraba signos severos de intoxicación alcohólica. Cuando el astrónomo miró por el telescopio, sufrió un sobresalto: la configuración de los cielos había cambiado por completo en un abrir y cerrar de ojos.






Imagen que acompaña en http://www.sermasyo.es/articulos/astrologia/los-signos-del-zodiaco-en-citas-de-pensadores/.

viernes, 2 de octubre de 2009

Sueño en Guardagujas

Hay sueños que se invocan y otros que se publican...

Pásenle al número 3 de Guardagujas y disfruten todo el suplemento, que como ya lo dijo Miss Mergruen, "no tiene desperdicio".

Dejo acá un agradecimiento inmenso al vecino que hizo posible otro sueño...











Fotografía de Gerardo González.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Tiempo de otoño

Luego de muchos intentos fallidos, se encontraron por primera vez a finales de septiembre. Al verse, sonrieron y dejaron que el abrazo transmitiese el cariño de meses frente a un monitor. Cuando salieron a pasear, se tomaron de la mano y un relámpago recorrió los dos cuerpos a un tiempo. No dijeron nada pero, al salir del cine, sabían que estarían juntos y felices. Era todo lo que necesitaban para comenzar.









Imagen que acompaña en http://ainti.wordpress.com/2009/04/05/amo-el-otono/.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Reflejos

Ella se mira curiosa en el espejo del lago. Contempla en silencio los rasgos familiares que dibujan las líneas de expresión. Por el rabillo del ojo, distingue cómo a sus espaldas la luna se esconde en el horizonte; está amaneciendo. Cuando el aire sopla, la imagen se distorsiona un poco. Atónita ve como la otra se pone de pie y se va. No supo qué le molestó pero por seguridad nunca más volvió a buscar su reflejo en el agua.








Fotografía de Castillete2099 (2007), Reflejo de luna en lago en: http://media.photobucket.com/image/reflejo%20luna%20en%20lago/castillete2099/panoramicas/Pano10a.jpg

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Rincón mexicano

Nada mejor que celebrar las fiestas con estas 16 imágenes que muestran la gran diversidad del país y que son producto de dos fotógrafos cuya obra me encanta -y a quienes agradezco muchísimo la generosidad y la paciencia-. Sin más preámbulo, que las miradas de Adriana y Jesús digan el resto.




© Jesús Eduardo López (2008), Fireworks, Playa Miramar, Ciudad Madero, Tampico.





© Adriana Reid (2009), La Patria fragmentada.






© Jesús Eduardo López (2008), Mexican swirl.




© Adriana Reid (2009), Mil máscaras.



© Jesús Eduardo López (2008), Reflejo de trajinera en Xochimilco.



© Jesús Eduardo López (2008), ¡Viva México! Decoración en el Zócalo capitalino.



© Adriana Reid (2009), ¡Puros chiles!



© Jesús Eduardo López (2008), Volcán Popocatepetl en Puebla.



© Adriana Reid (2008), Corona, Catedral de Guadalajara.



© Adriana Reid (2009), Simetría.




© Jesús Eduardo López (2009), Mestizas de Yucatán, detalle.



© Jesús Eduardo López (2008), Ventanas de asombro. El maíz de origen mexicano y ella, depositaria de nuestro tesoro.


© Adriana Reid (2008), La ventana azul, Guadalajara.



© Jesús Eduardo López (2008), ¡Viva México! Rehilete.



© Adriana Reid (2009), Asunto espinoso, Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco.


© Jesús Eduardo López (2008), Coatlicue, Diosa de la muerte, Museo Nacional de Antropología.



martes, 15 de septiembre de 2009

Primer aniversario


Hace un año que inicié esta aventura. Cuando miro hacia atrás, me maravilla lo vivido y me da gusto tener más idea de hacia dónde me dirijo, o eso creo. Prepárense que esto es casi casi como los Óscares…

Nunca olvidaré que fueron Viviana y Mara quienes dieron el empujón inicial para lanzarme al vacío persiguiendo una serie de sueños personales pendientes hasta entonces. Mientras prácticamente todo el país estaba en el Grito (fiesta de Independencia), yo hice mi propio festejo y abrí este espacio con dos publicaciones aquella misma tarde.

Septiembre de 2008 estuvo lleno de cuestiones personales que fueron tomando forma hasta llegar a uno de los textos que más me gusta: Julieta y el cocodrilo blanco. Para entonces, había aprendido a moverme en la blogósfera y tuve la suerte de conocer -además de la constante presencia de La comadre- buena parte de los que formarían el barrio/la familia del ciberespacio: María Wernicke, Agus El Grego, Gwynette y los maravillosos Chanchos. Después se agregarían Pelusa, José Hamra, Máximo Ballester, Chimichambo, mi primis Ale, Víctor Gayol, Pablo Serment, el Lic, NTQVCA y el Dr. No. Con el pasar del tiempo se sumarían los de FB: Ariel, LeBretón, Pilar, Yuria, Alex B, mi twin Lena, tía Bettina, Fausto L, don Aldán, Eddie P, Verónica IB, Yamina y Alina, por mencionar a los que han estado al pie del cañón.

De octubre a diciembre, anexé lo cotidiano y las esquinas visuales. Comencé a alejarme de lo personal en abril por una aguda observación de mis queridísimas Gagás -quienes además de seguirme desde el inicio, me aconsejan y ejercen la crítica sensata tras bastidores-, así que los textos y pretextos cobraron más importancia. Desde mayo, el reto han sido las minificciones y recién he acabado mi primera serie. ¡Uff! Parece poco pero cuesta lo suyo.

No me di cuenta cuándo o cómo fue que este espacio casi personal se transformó en eso que es ahora y que me parece inmenso al pensar en mis expectativas originales. Puse varios contadores para seguir la pista de lo que pasaba pero aún así, la sorpresa es mayúscula. No dejo de azorarme cuando descubro a todos los voyeristas que me leen, unos conocidos –particularmente, Adolfo M. y Leonardo D. cuyos comentarios no se me olvidarán nunca- y otros, provenientes de lugares diversos. Es un orgullo saber que mis Esquinas y Rincones llegan prácticamente a todo el mundo de habla hispana y hasta otros muchos países que nunca hubiese imaginado.

Agradezco a todos aquellos artistas que con sus obras iluminan las paredes del blog y hasta inspiran textos: el primatzo Jesús, Agus, María, Caro de la Peña, Adrix Reid, y mis ranas Alux, Issa, Sepo, Graciela, Isabel, Sabrina, Memo y Nico. Y al más pequeño de todos, Santiago AV.

Vaya también una muestra de gratitud a mi maestro y querido amigo, Ricardo Bernal, quien abrió para mis textos las puertas de El callejón de la carne y a Sergio Gaut Vel Hartman quien generosamente me publica en Químicamente impuro y en Breves no tan breves.

No puedo dejar de mencionar a otros que también me siguen la pista desde muy temprano y que son receptores de mi cariño: Pop, Baloo, mi Lili, M’ija Malice, Alita, Jelis, la Manis y su má, Ramoncinho de su Sam, José Ramón y más recientemente, Amaranta.

Finalmente, gracias a todos los que han pasado por aquí -se me quedan en el tintero muchos nombres- pues ustedes permiten que se cumpla el ciclo de lectura que inicio al escribir. Beso bien grande para cada uno y sigamos, que todavía queda mucho camino por andar...

domingo, 13 de septiembre de 2009

Lovin’ you…

Odio que me miren raro y hasta me eviten. He intentado explicarles una y otra vez pero se niegan a creerme, problema de ellos. Hay momentos en que simplemente me abandono con frenesí al amor, con la pasión y entrega que sólo él puede hacerme sentir: labios, espalda, dedos, calor que asfixia, vientre, temblor, oreja, brazo, sudor envolvente, boca, muslo, mano, desgarro que inunda, grito… ¿Dónde estaba? ¡Ah, sí! En que no entienden. Lo peor es que me persiguen diciendo que estoy loca. Yo no le hago daño a nadie al disfrutar muchísimo la vida. ¿Cuál es el problema en que siga teniendo relaciones sexuales, intensas y satisfactorias, con mi marido? ¿Qué más da si en julio harán tres años de su muerte?



Vladimir Kush (2007), Dream Catcher en: http://www.vladimirkush.com/home.php

jueves, 10 de septiembre de 2009

Epílogo

Porque los finales siempre son principios, con cariño pa’l Baloo

Los exploradores fueron ovacionados cuando atraparon al aprendiz. El Maestro liberó al alumno por considerar que el mayor castigo era lo ya experimentado; ahora guarda bajo llave instrumentos cuyo uso indebido pueda ocasionar catástrofes universales. Las colegialas bordan el manto terrestre, el laboratorio funciona minuciosamente y la mujer búho ha recobrado sus plumas. Los gatos reaparecieron y el hombre del monociclo coordina la colocación de estrellas según el mapa celeste. El aprendiz decidió ser músico y recorre los caminos tocando aquella sinfonía para garantizar que nunca más se altere el orden de las cosas. Fue él quien me contó esta historia y pidió que dijese que eran mentiras para no crear ataques masivos de pánico; hoy día es una persona muy responsable.









Fotografía de DuRêve (2007), sobre obra de Remedios Varo (1959), El trovador en: http://www.flickr.com/photos/mirrorimages_jp/410215406/

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Sueño undécimo: la sinfonía universal

Para Walter Grüen por aquella jornada inolvidable

Dicen que nada ocurre por casualidad pero pensar así sería determinista. El libre albedrío humano posibilita que algo suceda de una manera u otra: una golondrina desorientada entra por la ventana y choca contra un estante; como consecuencia, una esfera metálica rueda por el piso y, sin saber porqué, el Maestro elige recogerla. Al tomarla entre las manos, se transmiten las vibraciones y la sinfonía universal se articula en la cabeza del Maestro, que corre a escribir las notas antes de que se le olviden. Después, el Flautista interpreta la melodía y conforme la música fluye, el mundo conocido se reestructura poco a poco. Las dimensiones se separan de nuevo y ya sin alteraciones, todo vuelve a la normalidad.



Remedios Varo (1955), El flautista en: cosmicmanik.blogspot.com/2006_12_01_archive.html

martes, 8 de septiembre de 2009

Sueño décimo: el lenguaje de la naturaleza

El Maestro, convencido de que el caos generado por error humano es reversible, trabaja sin cesar mientras pasado, presente y futuro se empalman alrededor. Echa de menos al gato con quien intercambia opiniones, sabe que desapareció por el exceso de entropía ambiental. Revisa sus notas desde Pitágoras hasta Fibonacci, pasando por Kepler, Leonardo, Tycho Brahe y Euler. Si como decía Galileo, el lenguaje en el que se escribe la naturaleza es la geometría, entonces la solución puede provenir de una sinfonía jamás escuchada de sólidos perfectos. Meticuloso, construye secuencias musicales con poliedros regulares que le susurran el secreto guardado durante siglos, pero a causa de la estática –generada por la compresión multidimensional- no consigue oír la armonía.


Remedios Varo (1956), Armonías en: www.indiana.edu/.../cuartodeatras.html

lunes, 7 de septiembre de 2009

Sueño noveno: en la esquina del Universo

Encontrar a alguien que se multiplica una y otra vez en el filo de la curvatura del espacio es una tarea compleja, casi como hallar la aguja pero en una infinidad de pajares. Aunque son muchos los reportes de exploradores que han visto al aprendiz, los intentos por atraparlo resultan inútiles: con el movimiento espiral convergente, los detectores Geiger conducen hacia diversos cuerpos astrales que terminan capturados en una jaula; como resultado el cielo se ha despoblado. Un reconocido grupo de expertos trabaja noche y día –aunque tales referencias pierden sentido en el caos universal-, para desarrollar un método que solucione la crisis mientras el contorno de todo lo conocido comienza a difuminarse por efecto de la compactación de materia.











Remedios Varo (1956), Cazadora de astros en: http://media.photobucket.com/image/remedios%20varo/aissamira/Remedios%20Varo/cazadora.jpg?o=17

domingo, 6 de septiembre de 2009

Sueño octavo: pasaje a otra dimensión

A Yoya que me enseñó también esta canción

El marco de referencia depende de la posición del observador; nuestra historia no es ajena a las leyes naturales. Hagamos un ejercicio y escapémonos más allá del mundo para ver lo que ocurre bajo otra perspectiva. Tiempo y espacio se compactan laberínticos en espiral, hacia un punto central que semeja a una torre pero, en realidad, es la nada. Este tránsito universal se rige por el principio de incertidumbre: lo que parece que está en un lugar puede estar en otra parte en ese mismo instante. Así, es posible que por el mar corran las liebres y por el monte, las sardinas. Todo en lo que creemos podría ser un error de percepción, una mentira. Ahora, estamos listos para proseguir con nuestro viaje.



Remedios Varo (1962), Tránsito en espiral en: http://media.photobucket.com/image/remedios%20varo/AAthanasis/transitoenespiral.jpg?o=95

sábado, 5 de septiembre de 2009

Sueño séptimo: en el camino

Una vez que se decreta indispensable encontrar al aprendiz, los exploradores marchan hacia los confines del mundo. A fin de restaurar el orden, deben traer de vuelta al imprudente joven mediante una tarea casi titánica: encontrar un doblez de empalme entre las dimensiones a partir del cual puedan rescatarlo y resolver el nudo multidimensional. Montados en vehículos de última tecnología y conscientes de la gravedad de la situación, parten sabiendo que en ellos están depositadas las esperanzas universales de reestablecer el orden de las cosas. Nunca su tarea había sido tan apremiante y con cada segundo que pasa, la vuelta a la normalidad parece más lejana.


Fotografía de DuRêve (2007), sobre obra de Remedios Varo (1962), Exploración del Aqua áurea en: http://www.flickr.com/photos/7206999@N04/410216103

martes, 18 de agosto de 2009

Interludio

En el comedor del que salió la mujer búho, se encuentra un gato dorado que juguetea tranquilamente con las manos que salen de las paredes. Al sonar un chasquido repentino, el gato se queda quieto y alerta mientras sus bigotes comienzan a recibir vibraciones desconocidas provenientes de la mesa del desayuno. Cual sortilegio, una fuerza invisible surge a partir de la vela en el centro de la mesa que hace girar todos los objetos. Con un ritmo delirante, se escuchan platos que chocan en el aire y frutas que explotan mientras el torbellino crece hasta llenar la habitación. Para entonces, el gato ha escapado y permanecerá escondido hasta que pase la extraña tormenta que circula por el mundo.












Remedios Varo (1963), Naturaleza muerta resucitando en: magicovaro.blogspot.com/

lunes, 17 de agosto de 2009

Sueño sexto: una mañana muy rara

La mujer búho despierta en forma inusual y molesta: su ritmo circadiano ha perdido la noción del tiempo. El exceso de luz le produce desconcierto y no se percata de que el frío agudo, ocasionado por la ausencia de plumas, recorre la piel ahora casi desnuda. Desganada, se sienta a la mesa del desayuno cuando suena el timbre. Un mensajero quiere hablar con el Maestro y pasa a su lado sin prestarle atención. También aparecen la Bruja Mayor y el hombre en monociclo; después, llegarán otros más. Intrigada, los sigue por los pasillos hasta la sala del Maestro donde los ánimos están caldeados y se habla de cosas increíbles que ella, sencillamente, no consigue entender.










Fotografía de Laimagendelmundo (2008), sobre obra de Remedios Varo (1958), Visita inesperada en: http://www.flickr.com/photos/laimagendelmundo/2893005105/in/photostream/

sábado, 15 de agosto de 2009

Sueño quinto: desde el observatorio

Desde hace miles de años, un grupo de colegialas -cuidadosamente seleccionado- borda el manto terrestre que cubre la faz del planeta e inventa todos los paisajes conocidos. Bajo la supervisión de expertas, la tarea está sincronizada por el jarro de tiempo y el manto se genera según las necesidades. Sin embargo, esta mañana algo ha salido mal y las chicas observan con ojos desorbitados al manto que, frenético, se borda y se deshace sin ayuda alguna. Como el fenómeno es inaudito y la Bruja Mayor salió temprano convocada a una reunión de emergencia, el consejo resuelve desconectar la jarra de tiempo y desalojar el edificio pues teme que se produzcan superficies oprobiosas a causa del desarreglo.


Remedios Varo (1961), Bordando el manto terrestre en:

viernes, 14 de agosto de 2009

Sueño cuarto: desde el laboratorio

Pa’ Lolila, por el maravilloso tiempo compartido y también, por el que nos fue robado.

En este lugar, apartado del error humano, la clave es la precisión: hay un tiempo para todo. Aquí se ordena el Universo, nomás es cuestión de ensamblar cada minuto con los segundos correspondientes. Los relojes coordinan los acontecimientos en forma milimétrica y el relojero se encarga del mantenimiento. Cuando sucede la explosión, el laboratorio se transforma en un caos de engranes rodando por el piso. Un vórtice de tiempo perdido sale volando sin control por la ventana. En la consola parpadea una luz roja, señal de que llega un boletín urgente pero ni el relojero ni su gato pueden recibirlo: ambos fueron absorbidos por un agujero negro que ahora, se expande sin límites.



Remedios Varo (1955), El relojero en: eraseveraseera.blogspot.com/2007_12_01_archiv...

jueves, 13 de agosto de 2009

Sueño tercero: desde el bosque

El hombre en monociclo vigila el cielo del mediodía. De su cabeza-techo salen modernas antenas medidoras de fenómenos naturales, como el dimensionómetro gaussiano. El gato a sus pies parece adormilado pero, de pronto, le vemos tenso y comienza a maullar: ha oído la señal. Con todas las antenas funcionando a un tiempo, el hombre consulta la guía de emergencias universales para cerciorarse de la correcta interpretación del fenómeno. ¡Alguien cruzó la barrera espacio-temporal! Una mueca de horror transforma su cara al comprender las implicaciones y, sin dilación, enfila hacia la torre a la vez que emite un boletín urgente en clave binaria para todos los interesados.


Remedios Varo (1957), Vagabundo en: thisishopewell.wordpress.com/.../

miércoles, 12 de agosto de 2009

Sueño segundo: también desde la torre

Pa’ Gon, por motivar mi búsqueda más allá de las estrellas.

El joven aprendiz de astronomía estudia el fenómeno de ingravidez con un modelo a escala de la Tierra y su satélite. Desvelado, se distrae con las golondrinas que vuelan cerca de la ventana y, por descuido, genera otra dimensión. Cuando descubre el distorsionado marco de referencia, recuerda que el Maestro advirtió al respecto con voz grave: no puede pasar jamás pues atenta contra de las leyes del Universo. Sin embargo, el daño está hecho y ahora debe arreglar el estropicio. Abandona con rapidez la habitación para buscar ayuda. Su mayor torpeza fue salir por la puerta equivocada.


Remedios Varo (1963), Fenómeno de ingravidez en: www.lehman.edu/ciberletras/v08/Fenomeno.html.

martes, 11 de agosto de 2009

Sueño primero: desde la torre

Para Lolita Fernández, con mucho cariño.

Apenas oscurece, se sienta a la mesa donde una hoja en blanco espera. Prende la máquina de colores primarios y, cuando la paleta está llena, moja con delicadeza la plumilla que sale de su corazón-violín e inicia el trazo. En la otra mano sostiene una lupa para descomponer los rayos lunares. Las horas fluyen mientras dibuja con pericia golondrinas que salen volando por la ventana, hacia el amanecer. La mujer búho esponja su plumaje al sentir frío en los pies desnudos, es tarde. Apaga la máquina, guarda la lupa, lava paleta y plumilla. Después, cierra las ventanas de la torre, se acurruca y duerme. Afuera, el sol ya se anuncia.

Fotografía de Laimagendelmundo (2008), sobre obra de Remedios Varo (1957), La creación de las aves en: flickr.com/photos/laimagendelmundo/2893846390/.

Zapatero a tus zapatos

Cada vez que encuentro porno en la tele, me ocurre lo mismo. Primero, me fijo en los modelos de lencería y, a veces, en las locaciones. Luego trato de descubrir a las mujeres operadas y con celulitis o si el galán está pasado de kilos, al tiempo que me sorprendo con lo incómodo de las poses. En general, termino saturada de gemidos falsos y pasión inexistente en escenas repetidas. Lo mío es lo erótico, sugerente e imaginativo y, con seguridad, más real. Me pregunto si a esta industria le convendría adoptar un enfoque diferente. Supongo que no; está claro que no tengo visión de comerciante.

Fotografía de Gatochy (2006) sobre obra de Utamaro Kitagawa (1750-1806), Beauty in front of Mirror; en: www.flickr.com/photos/gatochy/276379967/.

sábado, 8 de agosto de 2009

Atardecer en el lago

El día languidece y el corazón del bosque se llena de vida. Una ardilla devora bayas sobre un tocón, las mariposas revolotean por doquier y los tordos saltan de rama en rama. La luz se cuela entre las hojas mecidas por la brisa y varias chicharras cantan. Casi en el margen del lago, vemos una mujer sobre la tumbona. Parece que duerme, pero nos sorprende al abrir los ojos, diminutos, en los que se dibuja el sol a punto de ocultarse. Sus cabellos grises enmarcan un rostro delicado y dulce, lleno de arrugas. Contempla absorta cómo la tarde se acaba en este pequeño paraíso. El cielo explota en tonos de rojo y naranja; ella esboza una sonrisa. La vemos mover los labios como si conjurase un hechizo pero no logramos distinguir qué es lo que dice, ha hablado muy bajo. Observamos que tiembla cuando el viento la acaricia y cómo se cubre las manos con una manta. A lo lejos, un trueno anuncia que pronto lloverá. Cuando no hay casi luz, la mujer se eleva y en las alturas, desaparece. La manta queda sobre la tumbona y el silencio invade el escenario: el ciclo se ha cumplido.

Fotografía de © Jesús Eduardo López (2009), Atardecer entre las ramas en Uxmal.

martes, 4 de agosto de 2009

Prioridades

No le importó sentir cómo las piernas se hinchaban ni la frecuencia con que le dolían las articulaciones; tampoco se fijó en el dorso manchado de sus manos ni en la piel, cada vez más arrugada y seca. Le tuvo sin cuidado saber que el vestido le quedaba holgado, que los zapatos se habían vuelto muy incómodos y que la vista comenzaba a fallarle. Lo único que la hizo reconsiderar su decisión fue cuando la cuadrilla de obreros quiso llevarse el banco en el que estaba sentada, arguyendo que ningún tren volvería a pasar por aquellas vías. Ese día, Penélope comprendió que era inútil continuar la espera y se marchó a casa con la intención de reorganizar sus prioridades.

Fotografía que acompaña de ljndr (2008), Andén de la Estación de ferrocarril Gral. Belgrano en Mercedes, Provincia de Buenos Aires en www.flickr.com/photos/ljndr/3094133006.

lunes, 3 de agosto de 2009

Apocalíptica

Llovió torrencialmente durante muchos días. Al inicio, las calles se convirtieron en canales y los habitantes se trasladaron a vivir en las azoteas. Luego, los grillos se multiplicaron y sólo se oía su canto incesante hasta que fueron devorados por los sapos. El agua fue sumergiéndolo todo y el silencio volvió a reinar. Cuando escampó, un lago había vuelto a aparecer en su antiguo lecho y ya nadie se acordaba de la Ciudad de México que, cual Atlántida, pasó a formar parte del imaginario colectivo.

Imagen que acompaña del Lago de Texcoco en: rafaelvillegas.typepad.com/babel/2007/03/la_a...

domingo, 2 de agosto de 2009

Rincón de la arquitectura surrealista

Me llegaron estas imágenes por correo (gracias, Jelis) y creo, son dignas de compartir. Probablemente sean mexicanas por el toque creativo, pero como no sabemos nada de ellas, nos quedaremos con la curiosidad. Espero que las disfruten.






miércoles, 17 de junio de 2009

Equilibrista

A Cristina, in memoriam.

En un bolsillo lleva los quereres, en el otro los recuerdos. Se unta paciencia y algo de buen sentido en las manos, con ellas carga la dignidad. Sube a la cuerda tranquilo, sabe que la cabeza debe estar siempre fría. A dos mil y pico metros sobre el nivel del mar, cualquier distracción le costaría la vida, pero está concentrado y realiza el salto mortal con un temple que sólo conocen los grandes. Abajo, estallan los aplausos de todos aquellos que lo acompañaron y que nunca se atrevieron a saltar como él.

Imagen que acompaña de: ilustracionesantonio-j.blogspot.com/2007/02/e...