sábado, 15 de agosto de 2009

Sueño quinto: desde el observatorio

Desde hace miles de años, un grupo de colegialas -cuidadosamente seleccionado- borda el manto terrestre que cubre la faz del planeta e inventa todos los paisajes conocidos. Bajo la supervisión de expertas, la tarea está sincronizada por el jarro de tiempo y el manto se genera según las necesidades. Sin embargo, esta mañana algo ha salido mal y las chicas observan con ojos desorbitados al manto que, frenético, se borda y se deshace sin ayuda alguna. Como el fenómeno es inaudito y la Bruja Mayor salió temprano convocada a una reunión de emergencia, el consejo resuelve desconectar la jarra de tiempo y desalojar el edificio pues teme que se produzcan superficies oprobiosas a causa del desarreglo.


Remedios Varo (1961), Bordando el manto terrestre en:

10 comentarios:

Máximo Ballester dijo...

Como un cuento antiguo, de sueño.
Me encantó.
Te bordo un beso aquí mismo con alegría por tus letras. No lo atrapará el jarro del tiempo. Pero es inevitable que el viento juegue con él.
Y además, por si fuera poco, un abrazo.

Buen domingo, Paloma!

Pelusa dijo...

Buena historia... lugares ocultos, manos laboriosas de las que todo depende, el tiempo atrapado y controlado y hasta una burja mayor!
Justo a mi gusto...
Por cierto, que curiosas las imagenes que estas usando... Remedios Varo... averiguare.

Paloma Zubieta López dijo...

Máximo querido: tomo tu beso bordado y con un alfiler, me lo pongo en la solapa de la blusa pues quiero llevarlo a todas partes, jeje... Me voy porque ya dieron la orden de desalojar, muchos besos voladores para ti y ¡buena semana!

Doña Pelusilla: amo la obra de Remedios por muchas razones que ya te contaré. El hilvanar y juntar sus cuadros en forma de historia es algo que resulta lógico para mi ahora que suelto la pluma, además de que es un quíntuple homenaje. Si puedo iluminarte en el camino, con mucho gusto, te dejo todo mi cariño.

el7palabras dijo...

Y es así como la escritora alada se sublimó y regaló a sus lectores una muestra del infinito poder de la palabra, pero sobre todo, se nota cómo este se magnifica entre sus manos y rompiendo las barreras del tiempo y espacio, hace que las imágenes broten y confundan las mentes de propios y extraños quienes no pueden discenir si es un sueño o es la más pura realidad que están viviendo.

Este humilde servidor le deja un ramo de flores, pero sin voltearle a ver la cara. No sea que se le caiga de la vergüenza.

Abrazote.

Paloma Zubieta López dijo...

Don Siete: su comentario me produce mucha emoción, más allá de las letras porque, usté sabe bien de los cariños... sabe que siempre estoy a sus piés, por todo. Muchérrimas gracias y sigamos soñando, besos de acá (que voy pa' allá).

Ivanius dijo...

Lo más desconcertante del suceso es que, a pesar de que el manto se deshila, nadie puede encontrar el cabo o punta de esa labor como pabilo etéreo que lo junta.

Paloma Zubieta López dijo...

*carcajada* Acertó de nuevo, don Ivanius y es que, como cualquier buena costurera le diría, que los hilos no deben verse... Chanchibesos, again, en este su aniversario.

Mara Jiménez dijo...

Empiezo a adivinar, sin crear otra fantasía, que esos minutos perdidos se asemejen a los puntos que se fueron del tejido perfecto de la tierra. Baches llenos de oscuridad que reflejan nuestra mortalidad, acaso. Voy por el otro!

Paloma Zubieta López dijo...

Órale con los baches llenos de oscuridad, ¡qué linda figura! Vea cómo nos hacía falta en el barrio, comadre.

LicCARPILAGO dijo...

el quinto de los aplausos!!!!!