domingo, 31 de enero de 2010

Los refranes de la abuela

Para el Gordo, por la prehistoria

La idea era genial. Los chicos pusieron manos a la obra y fueron a buscar lo necesario. Encontraron en la cocina una bolsa de plástico delgado de buen tamaño. Colocaron agua hasta la mitad y luego, agregaron un poco de tierra, pasta de dientes y hasta pis —cortesía de Miguel—, entre todo lo demás. Una vez listos, salieron al balcón a esconderse y a cazar. La víctima se acercaba. Cuando llegó el momento preciso, todos contuvieron el aliento al tiempo que Luis soltaba la bolsa y…

El Lic. Suárez de la O mira el reloj y respira aliviado; aunque hay tiempo de sobra para llegar a la cita, aprieta el paso. Se descontrola al sentir un golpe en la espalda; luego, perplejo, descubre la humedad y se ve cubierto de lodo y otras porquerías. Por instinto, mira hacia arriba: tres pilluelos desaparecen veloces de las ventanas del tercer piso. ¡Jijos de la chingada!, ahora sí, la arma. Furibundo entra al edificio; unos vecinos que salen lo miran con asco y sorpresa. Conforme empieza a subir las escaleras, la imagen de una mujer ensopada y lanzando rabiosos improperios desde la acera viene a su cabeza, recuerda el corrillo de chicos que se carcajeaba. Se detiene al visualizar aquella tarde en compañía de sus amigos de infancia, da media vuelta. Cuando sale del edificio, ya nomás sonríe; por el celular, avisa al socio que ha tenido un percance y que no podrá llegar mientras evoca el refrán que tanto repetía su abuela: “el que la hace, la paga”.

© Pedro Matías (1970), La pandilla “Kaiser” en:
http://www.flickr.com/photos/imati/4146756043/

10 comentarios:

Pelusa dijo...

Ja! Muchas veces me he visto yo reprimiendo mis reacciones por el mismo motivo! A eso, creo, le dicen Karma.
Muy bien contado, Palomita!

Paloma Zubieta López dijo...

Y fíjate que se iba a llamar precisamente Karma, pero no lo hice porque daba la respuesta desde el inicio. Yo también me cuido, no vaya a ser... Gracias por todo, Pelusilla, beso grande.

Ivanius dijo...

Mientras cepilla el saco, el Lic. tiene una idea. Marca de memoria un número distinto en el celular y dice: "Quiobo. Avísale a los cuates que siempre sí nos vemos en el café mañana. Me acaba de pasar algo que necesito contarles".

Verónica Guerrero Cajiga dijo...

Espero no ser víctima también cuando al Gordo le toque pagar sus fechorías!

Gwynette dijo...

Niña, una vez en el teatro, cuando eramos jovenzuelas -ays!-estábamos en el primer piso, en la platea los señorones. A media función hicimos el sonido de alguien que va a vomitar: ARGGGGGFFFF, y a continuación soltamos una bolsa de garbanzos cocidos, y nos fuimos corriendo escaleras para abajo hacia la calle antes de que nos pillaran. De eso hace muuucho tiempo! :))

Besitos linda Paloma

Paloma Zubieta López dijo...

Don Ivanius: no sé si les llame para el café pero tengo la certeza de que el Gordo anda rumiando su culpa... nunca es tarde para eso, jeje. Chanchibesos sin más.

Vero queridísima: yo también espero que no *carcajada* (no se me había ocurrido) Pero para tu tranquilidad, como también le pasaron anécdotas de otro estilo, quien quita y ya pagó su dedua... que te cuente sobre la vez que quedó colgando del techo del estacionamiento. Un besotote.

¡¡¡Gwynette!!! *carcajada por los garbanzos* No sabía si escribirte o hacer qué... te nos habías desaparecido. Ojalá y todo esté bien por allí, ¿reanudas? Mira que van saliendo anécdotas, es lindo de pronto acordarse de las propias, jeje. Un besazo con mucho cariño y gustosa de verte de nuevo.

Lena dijo...

*Carcajada loca* Por si las dudas me voy a comprar un casco... no inventes! Con todas las que hice un día de estos me cae un piano encima...

Besos de cocalai...

Paloma Zubieta López dijo...

¿Un piano? ¡¡¡No, twin!!! Usté está a salvo. Seguro que los chicos se distraerían y perderían la mirada por seguir la huella de sus pasos... *Risistas cómplices y hartos besos con avellanas*

Chimichambo dijo...

Como no creo en el Karma, dada la cantidad ingente de cabronazos que gozan del éxito o la opulencia, me gusta más ver en tu cuento la enseñanza de "como te veo me vi; como me ves te verás", que además de filosóficamente profunda es impepinablemente cierta.

Besos!

Paloma Zubieta López dijo...

Queridísimo Chimichambo: tienes toda la razón, tu refrán viene mucho al caso (hacía algún tiempo que no lo oía) y es impepinablemente correcto para la ocasión. Beso bien grande de acá.