viernes, 29 de enero de 2010

Marina


Siguió la luz verdosa, llena de curiosidad y alegría. Sabía que algo no iba bien pero sucumbió ante la seducción. La hermosa sonrisa no era sino una trampa y, poco a poco, fue arrinconándola sin remedio. Cuando se percató del peligro, luchar era un sinsentido. Se dejó conducir ligera hacia la superficie sabiendo que en breve, llegaría la asfixia. Era el precio que pagaba por enamorarse. Su última imagen fue el fondo húmedo del bote y ella, cubierta por la red, a los pies del pescador.

© Fesal Chain y Los poetas del mar (2004), Mar en:
http://1.bp.blogspot.com/_t70aWQwoO6g/SNannV8rCAI/AAAAAAAAAj8/eUvTWibAPUw/S1600-R/mar1024agosto04.jpg

6 comentarios:

Ivanius dijo...

Y la esposa del pescador nunca supo exactamente por qué él la miraba así cuando estrenó el liguero con medias de red en su noche de aniversario.

Paloma Zubieta López dijo...

¡Pobre mujer! Francamente, lo suyo no era el mar... *carcajada* Chanchibesos salados, don Ivanius.

marichuy dijo...

Auch, qué estremecedor y bello, Paloma. El mar y yo, tenemos un romance intenso y extraño. Entre más indómito y misterioso, más crece mi amor por él.

Un beso y mil gracias por visitar mi blog antiguo, a veces casi en el olvido

Paloma Zubieta López dijo...

¡Bienvenidísima seas, Marichuy! Es un gusto tenerte por acá y más sabiendo ahora que compartimos varias cosas... No tienes nada que agradecer, fue un placer, muchos besos marinos para ti.

Pelusa dijo...

Ay, Paloma! Este me dolio!
Ya sabes lo que siento con los cuentos de animalitos...
No obstante, lo reconozco, esta muy bien contado!

(Por cierto, me acabo de dar cuenta de que no me habia puesto en tus seguidores!)

Besos!

Paloma Zubieta López dijo...

Mi querida Pelusa: me duele a mi también, pero no estoy segura que sea por culpa de un animalito, aunque si lo pienso bien, a lo mejor ¡has dado en el clavo! *carcajada*. Yo sé que estabas entre mis seguidores desde hace un montón, no te preocupes pero gracias. Muchos besos.