lunes, 12 de enero de 2009

Vaivén

Con cariño para Máximo que sin saberlo, prestó al personaje.

Me tiendo sobre el horizonte. El sol parece que me envuelve. ¿O acaso es el viento? Ya ni los distingo. Los recuerdos me persiguen como cabra loca y no encuentro manera de deshacerme de ellos ni por un momento, son como virutas que se pegan a la piel. Escribo en papel para gastarme y dejar constancia de mi estadía regada por el cosmos, si fuera el caso. Tomo con la mano una estrella y la cuelgo de la oreja para que me ilumine el camino, que se ha puesto sinuoso sin el menor aviso. Rotos los minutos, ya no distingo entre el antes y el después, se han vuelto gemelos que juegan a las escondidas por el patio mientras un pequeño, puede que sea el presente, sigue sus pasos sin acabar de decidirse por uno u otro. Suena el timbre de la bicicleta que trae anuncios de otros mundos desconocidos a los que me invitan, pero no quiero asistir porque tengo la impresión de que es tiempo de guardarse, de cosecharse antes de que acabe el invierno. Abro la boca para bostezar y descubro que me he tragado una mosca. Curioso aeropuerto para un insecto tan pequeño que, además, sabe a promesas incumplidas. Cansada, me dejo llevar por el vaivén de este tren que no va a ninguna parte. Es lo malo de ir al lado del compañero, que recién descubrí que se llama Hastío.

4 comentarios:

Ivanius dijo...

Veo que todo se mueve en derredor, y no comprendo por qué no salto, por qué este frenesí que me rodea no alcanza para contagiarme. Por fin, parpadeo una, dos, tres veces, hasta que ese último me deja cerrados los ojos. Mi respiración se vuelve más acompasada... El sueño me recuerda un libro que me acompaña y no he comenzado a leer, o una historia que podría escribir. Así, estoy seguro de que ni el descanso ni la vigilia le darán pretexto alguno a mi compañero de viaje, que se aterra y parte en busca de otro incauto.

Paloma Zubieta López dijo...

¡¡¡Carcajada!!! Me gustó, es un buen método desterrador de príncipes falsos. Un fuerte abrazo que acompase el frío.

Máximo Ballester dijo...

Qué bien completa tu hermoso texto el comenterio/texto de Ivanus.
Me encantó lo del curioso aeropuerto y a lo qué sabe esa mosca.
Y esos momentos de uno que parece que algo van a parir, si es que no sucumbimos a un abismo del ánimo.
Pensar... lo maravilloso y terrible de pensar.

Un beso grandote de mi parte. Del Hastío no esperes mayores gestos, ja ja!

Paloma Zubieta López dijo...

Cierto Máximo... lo completó muy bien y con aires frescos de esperanza, que buena falta me hacía. De las moscas, supongo tienen sabores varios pero como sólo he probado una, no puedo asegurarte. Pensemos y escapémonos de aquí, al menos por una tarde, antes de que el Hastío siga nuestra pista (tienes razón, no me deja mucha cosa), un besotote y qué bueno que te veo más animado hoy.