jueves, 5 de marzo de 2009

Recuerdos de olvidos

Suelo tener muy mala memoria para los nombres y las fechas. Me pasa -y me da mucha rabia saberlo, pero así es- que estoy viendo una película y cuando ya llevo un buen tramo, me doy cuenta de que ya la había visto. En general, más que recordar las historias que emergen de los libros o de las pantallas, lo que me queda siempre son las sensaciones. Sin embargo, hay casos especiales como este que ahora voy a contar.
Hace ya muchos años, leí por primera vez Pedro Páramo (1953) de Juan Rulfo. Siempre lo olvido y cuando un buen día decido hincarle el diente, descubro -con sorpresa- que ya lo había leído. Llevo no sé cuántas lecturas y me vuelve a suceder una y otra vez, como si fuese mi destino con este libro en particular. Y cada vez que lo releo, si bien descubro que ya lo conocía, me quedo con cosas nuevas y me lleno con la soledad entre fantasmas al adentrarme en Comala, como si estuviese atrapada allí, sin poder salir y la memoria me hiciese trampas. Sea lo que sea, cada vez lo disfruto un poco más.
Y ya que estamos hablando de olvidos, sigamos con esta otra versión cinematográfica. Sale a la luz en el 2000, pero sólo hasta hace poco llega a mis manos. Memento (en español, Amnesia), largometraje basado en un guión de Christopher Nolan nominado por la Academia, es un thriller sicológico que va, a saltos, armando una historia hacia atrás, como los cangrejos. Desconcertante al inicio y con personajes de los que desconfiamos porque no sabemos de dónde salen, lo que importa son las causas que vamos conociendo poco a poco, a partir de las consecuencias y cómo éstas nos van contando una historia que nadie sabe si es verdad. Muy interesante uso del tiempo y recorrido espeluznante por la memoria y sus recovecos.
Para cerrar con broche de oro esta tercia, hablemos ahora de Luis Cernuda y su serie de poesías agrupadas bajo el título Donde habite el olvido (1932-1933), en su libro La realidad y el deseo, a partir del cual toma nombre este post. Un hermoso viaje por la memoria y el olvido, que nos recuerda siempre que la poesía nutre tanto al alma como a la razón.
Y algo más iba a agregar pero parece que se me ha olvidado, así que ahí le dejamos para la siguiente.

8 comentarios:

Ivanius dijo...

Yo empecé leyendo este post con la sensación del adicto a los chismes que va a encontrar alguno jugoso.
Seguí leyendo inmerso en el recuerdo de la sensación que me dejó leer a Juan Rulfo, pero no Pedro Páramo, sino "Aire de las colinas", la colección de cartas dirigidas a Clara, su esposa. Un libro muy recomendable... pero ya hay unos cuantos releídos en mi lista del año, y a veces pienso que releer es hacer trampa, al menos un poco. Amnesia me recordó, por otra trampa mental, Insomnia, libro de Stephen King que se quedó clavado en mi memoria desde que lo leí por primera vez. Y pókar con Cernuda, de quen he leído aquí y allá algunos poemas sin que dejen, al menos conscientemente, huella en mis recuerdos. Remate final (comodín) con la pregunta no respondida: Clarice Lispector, de acuerdo. ¿Alguna sugerencia en especial?

Caray, cómo se nota que es jueves. Creo que necesito ir a la librería.

Paloma Zubieta López dijo...

Don Ivanius: me gusta lo de la intención adicto-chismosa, estamos desenredando un nuevo género... ¡carcajada! No he leído las cartas, deja las pongo en este rollo interminable que es mi lista. No creo que releer sea trampa, porque cada lectura es un mundo... Tampoco he leido Insomnia porque Stephen King, a pesar de que me encantaba, se me fue quedando chico con los años y me cansó encontrarme siempre marcianitos verdes al final de cada historia. Avíseme si debo redimirme y echarme esta sugerencia suya de usted. Me gusta su pókar y sobre el comodín, yo empezaría por el tomo de Alfagura que contiene los cuentos reunidos (or so it says)... Buen viaje a la librería, yo me escapé el domingo. Besos voladores.

Mara Jiménez dijo...

Si... hay algo en "Pedro páramo" que no creo que tenga que ver con identidad nacional, que desgarra un poco y deja una cicatríz honda. Comala es un lugar tan común y tan extraño que da un poco de miedo.
Con respecto a lo de la peli, le cuento comadre, que a mi, todas aquellas pelis y/o libros que se dediquen a destazar el tiempo aristotélico me dan un morbo impresionante, me enantan d euna manera poco sana, diría yo. Y aquí va mi gala de mala memoria, creo que es francesa la peli, y creo que se llama "al revés" y empieza por los títulos, ya por ahí, imaginarse. ¿Se me olvida algo? Creo que no.

Paloma Zubieta López dijo...

Pues sí, mi Mara... por eso, su universalidad y su huella; cuentan que en Japón tuvo un éxito rotundo porque precisamente, allá es más cotidiano el coexistir con los fantasmas. A mí me encanta todo lo que tiene que ver con el tiempo. Sever la somerev secnotne. Y salvo que algo se me olvide, le dejo muchos besos.

Máximo Ballester dijo...

Nadie escribió y creó muertos tan vivos como Juan Rulfo en Pedro Páramo. Es una maravilla. Una escritura y clima de ensueño. Debe ser su circularidad lo que te hace volver a él, cierta magia que hay en lo que sigue vivo después de muerto. Es que lo que fue hablado, nombrado, continua hablado, vivo.

Memento no me gustó.
Y lo poco que leí de Cernuda sí. Pero debo adentrarme más en su obra.

Un beso, pero ojo, no con tanto calor como el de Comala, Ja!

Paloma Zubieta López dijo...

Máximo querido: sí, puede ser la magia de la circularidad, como bien dices (pero el que se me olvide que lo he leído, no me pasa con ningún otro libro). En gustos se rompen géneros, así que no te preocupes. Agradezco el beso resfrescante porque en estos lares, ha empezado el calor pese a que el frío se agarra de las rodillas de las noches para no irse, te mando un cálido abrazo y muchos besos de lluvia (¿qué tal la combinación?).

Máximo Ballester dijo...

La combinación es excelente, querida Paloma. Tan graciosa como sensual.
Que pase ya el frío y que tengas todo tu sol abierto de para en par.

Un beso soleado.

Paloma Zubieta López dijo...

Besos con aires de nostalgia, Máximo, desde mi corazón soleado.