lunes, 1 de marzo de 2010

Invierno

Despierto con el invierno instalado en el cuerpo. Entre mis brumas, siento tu presencia constante: parece que me miras. Conforme el día avanza, me culpo por haberte dejado entrar aunque, en realidad, te colaste solo y furtivo; después, no supe cómo echarte. De pronto, las sombras vuelven, el frío arrecia, comienza a llover. Recuerdo tu voz pronunciando su nombre. Algo se rasga en mi interior. El agua se derrama al llegar la noche. Mientras más silencioso es el amor, más agudo es el grito. Trato de dormir. Sólo quiero olvidar que el sueño terminó: he conocido a tu mujer.












© María Siabala (2007), Casa de Nicolás de Rivera, el Viejo. Invierno en Punchauca, Lima – Perú en:
http://www.flickr.com/photos/onemarie1/952104025/

10 comentarios:

Ivanius dijo...

Después, Perséfone tuvo que regresar con su marido. Y así fue, dicen, como se cimentó la mala fama de Hades, todo gracias a su poderosa suegra.

Paloma Zubieta López dijo...

¡Qué curioso, don Ivanius! Y yo que estaba pensando en el mismísimo Zeus y doña Hera *carcajada*. Chanchibesos de la suegra súper poderosa.

Pelusa dijo...

Hay frios que cuando se cuelan en el alma son muy dificiles de sacar. Entonces no nos queda mas remedio que emigrar adonde haya un rayito de un sol nuevo y vibrante, o esperar pacientemente con el corazon congelado hasta la primavera.
besos!

Míkel F. Deltoya dijo...

¡Cielos!... ¡que ira!, tristeza, vacío, soledad, depresión, el amar a quien ama a otra u otro, el no ser dueño de los sueños de ese; el dueño de los propios.

Hay maneras rasgantes y determinantes que exponen a un corazón sufrido.
Conocer al amor de ese a quien tu amas, y saber que no eres tú, llena de nuditos, el corazón.
Saludos
Míkel F. Deltoya

Paloma Zubieta López dijo...

Pelusa querida: además de ponerme al sol, prometo esperar hasta que llegue la primavera... Un beso inmenso, con cariño que derrita al hielo.

Querido Míkel: me gustó muchísimo eso de que llena de nuditos el corazón... sip, efectivamente creo que es así. Agradezco que hayas dejado un comentario tan triste (así como el texto) pero tan lindo a la vez, un abrazo sincero de acá.

nan dijo...

No hay que dejar entrar chiflones seductores, el aire que seduce al cuerpo en temparura, el aire que parece traer nuevos bríos, la lluvia que pretende refresacar; aveces no es bueno dejar entrar.Bueno qué puedo decir yo, que mi puerta siempre está abierta.
Saludos, me gusta tu forma de escribir, de pronto sueltas el golpe y punto final.

Máximo Ballester dijo...

Guauuu, tremendooo... caí de espaldas! Muy bueno, querida Paloma. Me llevaste y luego me soltaste al pie de un precipicio. Gracias!
Un beso y un abrazo.

Paloma Zubieta López dijo...

¡Hola, Nan! Efectivamente, hay que cuidarse de chiflones de aire seductores... tendré cuidado con las puertas. Gracias por dejar tu comentario y espero que te sientas como en casa por acá.

¡Máximo hermoso! Sólo tú me puedes agradecer por soltarte de un precipicio *carcajada*... Un besote con saudades, ya estamos por acá de nuevo.

Máximo Ballester dijo...

Paso a dejarte un abrazo, un beso, un puñado de caracoles, dos estrellas, tres colibríes, cuatro rosas y un "manojito de escarcha".
Espero estés bien. Buena semana, buen mes, buen año.

Paloma Zubieta López dijo...

Máximo queridísimo: recibo sus estrellitas y duendes con mucha emoción. La vida me ha tenido alejada de este espacio pero las saudades me traen de vuelta, espero encontrar la "fórmula perfecta" para estar por acá otra vez, con cotidianeidad. Un ramo de besos con perfume de recuerdos que no existen, suya de usted, Paloma.