lunes, 18 de octubre de 2010

La partida


Las horas escurren en el reloj y el futuro sigue brumoso, acumulando ansiedades y sueños. Aunque este instante nació hace años, resulta difícil enfrentarlo con palabras y bolsillos rebosantes de recuerdos. El tiempo se hilvana distinto desde que ella no está, pero los lazos que dejó siguen firmes. Cada uno lo vive a su manera con los mismos sentimientos y los miedos, compartidos. Ahí están los tres, esperando, conteniendo el llanto. Llegado el momento se alejan sabiendo que hoy, a pesar de las distancias, están más juntos que nunca: la partida se ha convertido en un nuevo comienzo.

© N3CR0N0M1C0N (2007), Muelle II, Isla Mujeres, Quintana Roo en: http://www.flickr.com/photos/n3cr0n0m1c0n/2696987617/

domingo, 10 de octubre de 2010

Espejo


Odiaba a su madre pero no podía olvidarla si, cada mañana, se la encontraba en el espejo.

© Pablo Picasso (1931), Mujer ante el espejo en:

http://www.emeagwali.com/pablo-picasso/photos/pablo-ruiz-picasso-biography-painting-picture-guernica-cubism-self-portrait-art-biografia-9.jpg


miércoles, 6 de octubre de 2010

Aguafuertes

Ni sudor ni lágrimas. Es el océano que en ella se derrama. Su nombre es Marina.


Grabaron sus nombres sobre la playa. El mar no quiso borrarlos y se alejó.


Con la mirada puesta en el horizonte, el mar se lo tragó. Desde aquel día, las olas repiten el eco de su nombre.


Lo espera hace años. Por las tardes, adentra un bote en el mar. Rodeada de olas, evoca el abrazo de su amado.


Su recuerdo está hecho de mar. Con sal, alimenta la esperanza de ver otra vez su barca en el puerto.


En sus lágrimas por él, ella guarda la sal de todos los mares.




© José Alberto López (2009), Peces Colores, tela pintada en:
http://josealbertolopez.blogspot.com/2009/06/blog-post_8639.html

domingo, 19 de septiembre de 2010

A 25 años del terremoto en la Ciudad de México


7:19 jueves. La tierra ruge y ante nuestra mirada atónita, todo se resquebraja y sucumbe. Desconcierto, polvo, temor. Estamos solos.
Por varias semanas, sin electricidad, agua o gas.
Ventanas rotas y muros rajados son meras cicatrices. Regocijo: estamos vivos.
Plaza de la República como bombardeada. En la Juárez, edificios caídos en cada calle bloquean el paso. Fugas de gas, gritos, muerte.
Viernes 20 septiembre. Noche. Réplica de siete y pico. Pánico con los horrores del día instalados en la pupila. Estamos atrapados.
Sucesión de días, semanas, de cadáveres y escombros. De rabia y héroes desconocidos. La ciudad saca lo mejor de unos, lo peor de otros.
Hace 25 años, cual fénix, esta ciudad renació de los escombros. Que no se nos olvide nunca todo lo que perdimos, vivimos y aprendimos.


¿Te acuerdas? No quiero acordarme, respondo. Por eso destruí el rollo de fotografías del recorrido aquel viernes por la Plaza de la República y la colonia Juárez. Demasiado horror para tener impreso, fue suficiente con lo que quedó grabado en la memoria.

Nunca había tenido miedo a los temblores, acostumbrada a ellos desde siempre por vivir en la zona céntrica de la ciudad. Aquella vez no fue distinto, pero sí más impresionante cuando contemplé el estallido de ventanas y el rajado de los muros. Aún así, mi padre me llevó al colegio como cualquier mañana cuando todavía no éramos conscientes de la magnitud de la tragedia; pasarían horas antes de que lo supiéramos.

El tiempo ha borrado muchos recuerdos. Me quedan estampas que, cuando las pienso, me desmoronan por dentro. ¡Qué afortunada fui! Con los años, mudarme de allí se convirtió en una obsesión que me trajo al otro lado de la ciudad, donde la roca volcánica disminuye la intensidad de los movimientos telúricos, a los que les tengo pavor.

Considero que la memoria del ’85 es importante y que no debemos dejarla atrás por todo lo que nos enseñó. Sirvan estas líneas como un pequeño homenaje a quienes participaron en los rescates y den una luz, merecidísima, que apoye a todos los estados del país que hoy requieren de nuestra ayuda por las inundaciones. Descansen en paz nuestros muertos, hoy es tiempo de ocuparnos de los vivos.



Imagen que acompaña: Edificio colapsado del Conjunto habitacional Pino Suárez (1985), en
http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/3/3b/1985_Mexico_Earthquake_-_Pina_Suarez_Apartment_Complex.jpg

sábado, 7 de agosto de 2010

Control de natalidad

Cuando se cierra la fábrica y en su lugar, se inaugura un parque de diversiones.

viernes, 30 de julio de 2010

Trazos de luz, trozos de México


La exposición Trazos de luz, trozos de México de las fotógrafas Marie Pain y Adriana Reid se inaugura el próximo viernes 6 de agosto, a las 7pm en el Restaurante El Sotavento (Horacio esquina Schiller 256, en Polanco, México, DF). Para aquellos que no puedan asistir ese día, les aviso que la exposición estará abierta durante todo el mes y hasta el 3 de septiembre, en un horario de lunes a viernes, de 9 de la mañana a 6 de la tarde, así que no pierdan la oportunidad de encontrarse con este fresco e interesantísimo dueto de miradas.

jueves, 29 de julio de 2010

Las manos

No puede dejar de pensar en ellas, le obsesionan: grandes, sudorosas, los dedos largos y las uñas mal recortadas. Cierra los ojos con fuerza, como si la ausencia de luz pudiese aislarla del dolor. Trata de imaginar su cara o su voz pero es inútil, vuelven las manos a ocuparlo todo. Dedos que inundan su boca, cubren sus pechos y llegan hasta el abismo de su ombligo. Manos que suben siguiendo el cauce de sus piernas, que surcan los muslos y se acercan al sexo, que se multiplican por mil. Después, la explosión… Hace más de veinte años y no puede olvidarlas. Por eso, hoy Laura está aquí, con la mirada fija en el suelo. Unos metros bajo tierra se encuentran los restos de aquellas manos que idolatra y que jamás volverán a tocarla, aunque el recuerdo todavía provoque humedad entre sus piernas. Impotente y con lágrimas de rabia acumulada escurriendo por el rostro se pregunta si, algún día, logrará escapar de las manos de su padre.


© Isthare (2009), Somos manos que… en:
http://www.flickr.com/photos/isthare/3811991194/

viernes, 9 de julio de 2010

Escándalo

Entre tú y yo hay una griega.

jueves, 8 de julio de 2010

Cartografía humana

Todo empezó como suelen iniciar estas cosas, por pura casualidad. Unos pasos más y estaban jugando con fuego. Sin darse cuenta, cruzaron la frontera invisible que cerca al buen juicio y, embelesados por las sensaciones, se adentraron en un lugar que no hubieran visitado de otra manera, donde lo que debe ser y lo prohibido se desdibujan y confunden sus límites. Cuando se percataron del rumbo, ya era tarde: la piel ardía y el deseo quemaba, la danza había comenzado. Para ser humanos la razón debe dominar al instinto. Puede que quisieran detenerse —no lo sabemos en realidad— pero la fiera interna venció al arrastrarlos hacia playas desconocidas y convertirlos en un amasijo de cuerpos enfebrecidos. Fueron plenos y felices con ecos lejanos de culpas, tal vez —eso no tiene importancia para la historia—. Pasada la tormenta, el cielo se despejó y el viento disipó las cenizas de aquella hoguera. Se separaron porque lo suyo no era posible, porque no había nada que los mantuviera juntos. Sin embargo, no lo olvidarían jamás: sabían que la memoria de la piel es parte sustancial de la cartografía humana.





© Seattle Miles, (2009), It takes two to tango in Buenos Aires en:

miércoles, 7 de julio de 2010

Banda de Möbius


Si te confesara que todo lo que he dicho hasta ahora es mentira, ¿me creerías?


© M.C. Escher (1963), Moebius strip band II (Red ants) en: http://www.sauval.com/angustia/moebius2.jpg

lunes, 1 de marzo de 2010

Invierno

Despierto con el invierno instalado en el cuerpo. Entre mis brumas, siento tu presencia constante: parece que me miras. Conforme el día avanza, me culpo por haberte dejado entrar aunque, en realidad, te colaste solo y furtivo; después, no supe cómo echarte. De pronto, las sombras vuelven, el frío arrecia, comienza a llover. Recuerdo tu voz pronunciando su nombre. Algo se rasga en mi interior. El agua se derrama al llegar la noche. Mientras más silencioso es el amor, más agudo es el grito. Trato de dormir. Sólo quiero olvidar que el sueño terminó: he conocido a tu mujer.












© María Siabala (2007), Casa de Nicolás de Rivera, el Viejo. Invierno en Punchauca, Lima – Perú en:
http://www.flickr.com/photos/onemarie1/952104025/