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domingo, 31 de mayo de 2009

Cien publicaciones, un premio y siete rarezas

Cuando hace más de ocho meses me lancé con la creación de este espacio, nunca imaginé todo lo que iba a rodar por sus páginas, mucho menos que llegaría a este número de entradas publicadas. El ejercicio personal ha sido un reto muy interesante pero más, el acompañamiento de todos los que nos visitan, nos leen, nos comentan y nos enriquecen. Agradezco de corazón a todos los que han dado sentido y rumbo a los textos porque creo que el acto de escribir requiere de su complemento, la lectura, y sin ustedes, nada de esto hubiera sido posible.

Y ya que estamos de plácemes, les comento que hace unos pocos días fui nominada por Pelusa y Mara, colegas y queridas amigas, para recibir el Premio al blog femenino. Huelga decir que me siento honrada con la distinción pero más, por el cariño y el camino andado juntas.



Las instrucciones para recibir el premio son, en palabras de Pelusa —nadie podría haberlo dicho mejor—:
"Bájese el premio como sea posible. Lo más normal es descargarlo al ordenador, pero puede usar otros métodos menos convencionales, si los conoce. Busque un manojo de hierbabuena, un poco de agua bendita y un poco de ron. Siéntese frente al ordenador y comience a escribir. Si se traba, dese unos buenos ramalazos con las hierbas previamente rociadas con agua bendita. Llore o ríase, si es preciso, en el proceso. Lo más importante es ¡no reprimirse! Al final, suba el premio con su listado de rarezas y su listado de ganadoras al blog y siéntese tranquilamente a tomar el roncito (puede ser con jugo de limón y hielito frappé) escuchando la música de su preferencia. Está permitido bailar. ¡¡Que lo disfruten!!!"

Por consiguiente, acá van mis nominaciones ganadoras, en orden alfabético, y porque el oficio y la constancia de cada una de ellas, sin duda, lo merece —y no importa si ya han recibido el premio o todavía no—:


GwynetteLista con viñetas

Mara

Mónica

Pelusa


Y, como son parte del trato al recibir el premio, acá les dejo mis siete rarezas personalísimas:

1. Soy muy dormilona y no me gusta levantarme temprano, pero si hay un momento del día que me parece mágico es —por extraño que parezca—, el amanecer.
2. Alucino los eventos sociales “tradicionales” como bodas, bautizos, graduaciones, despedidas de soltera y demás. Si por mí fuese, no iría a ninguno de ellos y esto no tiene nada que ver con el cariño que le tengo a los amigos que me invitan, ni se contrapone con mi gusto por fiestas y reuniones.
3. Me auto-saboteo para llegar tarde; es algo de mí que no me gusta y que me hace sufrir, pero no logro arreglarlo.
4. Desde que tengo memoria, uno de mis más secretos divertimentos es dibujar planos de casas y departamentos, considerando hasta la decoración interior.
5. A veces, me desdoblo y me oigo diciendo cosas que no entiendo por qué digo. Y me da rabia pero siempre me percato cuando ya lo he dicho y sé que no es algo que vaya conmigo. ¿Tendré doble personalidad?
6. En ocasiones al hablar con las personas, sin razón alguna, me pongo colorada; al darme cuenta, me da todavía más vergüenza y pareciera que estoy diciendo mentiras, cuando no es así. ¡Me caga!
7. Aunque soy una persona muy sociable tiendo, con los años, a atesorar más los momentos en solitario. Lo anterior se debe, supongo, a que disfruto mucho de mi propia compañía y jamás me aburro sola.

lunes, 2 de febrero de 2009

Canon

A veces me recuesto sobre el horizonte y las horas se escapan. Me alargo y formo parte de lo que me rodea. Escurro por la baranda y desaparezco en el pasto, al humedecer la tierra. Al llover, me fundo con los charcos y el sol me eleva hasta ver todo desde arriba; si tengo suerte, estallo en forma de luz y sonido.
Otras veces me columpio sobre la luna. El viento se cuela a través de mis cabellos y me arropo con un manto estelar si tengo frío. Platico con Betelgeuse y con Tlahuzicalpantecuhtli y capturo estrellas fugaces con un atrapasueños. Luego, cual cometa, me adentro en la negrura del cielo hasta perderme.
Sin embargo, las más de las veces, me voy siguiendo a la música. Me adentro en mis profundidades tónicas y recovecos sinfónicos. Sobre el pentagrama, me acuno en los silencios y me envuelvo en melodías, me sumerjo en las armonías e incluso, desafino. Durante mi viaje, transito por contrapuntos y ritmos, y siempre vuelvo pianissimo en dos tiempos, como un andante cantabile en clave de sol. Será porque, cuando era pequeña, muchas veces conjuré el hechizo: "todo lo que no sea música, lo vamos a sacudir". Debe ser que, por esos días, me sacudí demasiado.

Imagen que acompaña de http://cgi.ebay.es/ws/eBayISAPI.dll?ViewItem&item=260217005502.

viernes, 2 de enero de 2009

Dos recordatorios y un encore

El año ha iniciado con el pie derecho y hay quien dice que lo que ocurra en este día, es vaticinio de lo que vendrá. Como este primero de enero ha estado lleno de estampas lindas que echaba de menos, arranco feliz y con muchas ganas al recordar que existen pequeñas cosas en la vida que no deben dejarse de lado, me explico.
Casi casi, comencé el día cocinando, actividad que mucho disfruto y que hacía tiempo, años quizá, que no practicaba por diversas circunstancias. Nomás para antojarles, dejo un par de muestras. La degustación ha sido fenomenal y las ganas de hincarle el diente a la cocina han vuelto, prometo hacerles caso.



Pato con risotto a la gagá y relleno para calamares a la plancha.

Por la mañana recibí una sorpresa. Un par de fotografías de flores efímeras, y no por ello menos hermosas, de María W. quien no lo sabe pero ahora se enterará: me fascinan, tanto como sus ilustraciones. Durante un tiempo, siempre tenía flores en casa pero luego la rutina me tragó y dejé de comprarlas. Hoy he resuelto que esta costumbre debe regresar porque da luz a mi ritmo cotidiano. Gracias de corazón, María.



Camalote y cucharero.

El encore fue a causa del Gordito que, con una película y una grata charla, me regaló la posibilidad de soñar y saber que la niña que llevo dentro, está despiertísima y lista para seguir adelante.
Ojalá que para todos, este comienzo sea tan iluminador en los detalles como lo ha sido para mí. Y ahora sí, ¡a lo que nos truje!

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Querencias

Los cariños son como las cajas, los hay de todos los tamaños, formas, colores y texturas pero siempre, saben a pan recién horneado. Hay cariños huracanados que llegan y arrasan con todo a su paso; otros son como tenue lluvia que, de poco en poco, acaban por empaparnos. Hay cariños efímeros como flores del desierto y también, aquellos pasajeros de estación; hay los que rompen las barreras de los años, e incluso, los que sobreviven a la muerte. Hay cariños que huelen a claveles, otros a colonia Sanborn's, otros a Shalimar; a veces llegan con aires de sardinas fritas y torrijas, otros de mole negro y pisto manchego, de chuletas de cordero con alioli, pero las más, de merengues rellenos con crema de nata. Hay quienes buscan un cariño toda su vida, hay quienes lo encuentran en cada esquina y hay los que lo otorgan en cada sonrisa. Hay cariños que se contornean al ritmo del fandango, o de las jotas, o de los sones, la bossanova y el merengue, hay cariños que unen los corazones al cantar y otros, tímidos, que ni siquiera se atreven a bailar. Hay cariños que ladran y otros que maúllan, otros son silenciosos o estruendosos, unos te abrazan temprano por la mañana y otros, te llaman por la noche. Hay cariños que soñamos y otros que vivimos, hay cariños que guardamos bajo nuestra piel. Hay cariños que aumentan y otros que disminuyen hasta que de pronto, se pierden sin ruido alguno; también los hay que se congelan y un buen día, salen a flote de nuevo. Hay cariños que no sabíamos que teníamos hasta que un día, vienen y nos sorprenden, y se instalan en medio de la fiesta. Hay cariños desnudos y otros, recubiertos de acero con relleno de gelatina; hay los que tocan a la puerta y los que entran sin avisar. Hay cariños en una escuela con una casa blanca, y en un castillo y en otra escuela frente a la fuente y en otra más que tenía un puente y que hoy tiene una biblioteca, hay cariños familiares y cariños en edificios con nombres de letras, también de facultades y cafeterías, y en los séptimos y cuartos pisos. Hay cariños del norte y de las montañas, otros allende el mar y la luna y todavía, más allá, en el Universo. Hay cariños de carne y hueso, otros también, pero a los que nunca hemos conseguido abrazar y otros a los que nunca, logramos conocer. Hay tantos y tantos cariños que hoy, a todos ellos, quiero agradecer por llenar mi corazón de tanta cosa buena.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Dos versiones

Por distintas razones, una se crea imágenes de los otros y los otros, de una. No siempre estas imágenes coinciden entre el espectador y el sujeto a representar. En particular, las dos que siguen son visiones distintas de mimisma. Ambas me cautivaron porque creo que contienen elementos de esa que en realidad soy, o al menos, de esa que sueño ser. Para los despistados, no vaya a ser la malinterpretación, estas representaciones están aquí como homenaje a los que las eligieron o realizaron, por su gran "ojo" en los detalles y porque, de alguna manera, me conocen más de lo que yo creía. Un gran beso para ambos, con todo el cariño y un poco más.


Imagen que acompaña a la derecha: Maher, (2008)... si alguien puede darme alguna pista sobre el autor o el nombre de la obra, mucho lo agradeceré.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Ofrenda


En oposición al jalogüin, el Día de muertos es una antigua tradición con gran sentido y valores reales. Esta fiesta produce reacciones encontradas en muchas personas porque nuestra visión occidental de la muerte se impone y nunca estamos preparados para el fin del camino en este mundo, por mucho que comamos pan de muerto y huesitos de santo —que son una delicia y se vendían durante esta época en la pastelería La Suiza—. Sin embargo, además de ser un recordatorio de aquellos que dejaron este mundo, estos días para muchos pueden convertirse en un despertar para saberse aún vivos, mientras existamos quienes los conocimos y quisimos. Con el paso de los años, he aprendido que soy un condominio inmenso habitado por quién sabe cuántas almas encontradas al andar y que llevo a cuestas como la casa del caracol. Mi ser, como caleidoscopio, está formado por muchos pedacitos de colores de diversos tamaños que ora forman una imagen, ora engendran otra y que provienen del encuentro con todos aquellos que me han dejado huella.
La visión que tenemos de la muerte, pareciera eludir las enseñanzas del pasado prehispánico e inclusive, herencias más cercanas como la que nos dejara Guadalupe Posadas. Si bien disfrutamos con las ofrendas y la catrina, entre otros elementos del rito, cuando de asuntos de muerte se trata, ya nadie se acuerda de lo anterior y todo se vuelve una solemnidad. De verdad que me esfuerzo en conseguir esa visión frente a la muerte que me parece mucho más sana, pero hasta ahora, poco consigo.
Con el tiempo, he logrado un diálogo interno, con aquellos que se fueron y que, irremediablemente, me hacen falta, que a veces se materializa en mis soledades. Esta conversación no tiene un tema específico sino más bien, es un diálogo abierto a una sola voz a través del cual me comunico con mis queridos muertos: lo ejercito a lo largo de todo el año sin ningún recato y con un gusto infinito. Pero en estos días, el diálogo se vuelve más presente o yo soy más consciente de él, y de pronto pasan cosas que me hacen pensar que mis muertos, efectivamente me rondan. Y no saben lo agradecida que estoy al sentirme en tan buenas manos, de verdad que sí. Por ello, al poner la ofrenda vuelco toda esa emoción para agradecerles todo lo que han venido haciendo por mí durante tantos años. Saben que estoy en paz con ellos y que mi cariño por sus almas, no acabará jamás. En esta ocasión he querido regalarles, además de la ofrenda en casa, esta otra que ustedes han leído. Ni modo, soy una sentimental.

jueves, 30 de octubre de 2008

Tarde de fotos

Mis manos huelen a polvo. Me he tirado un clavado al pasado buscando al abuelo Pepe, que se ha escondido así de pronto y no se deja encontrar. Sin embargo, mientras miro todas estas fotos, en mi cabeza pululan muchos recuerdos que forman parte de la propia historia. De pronto me aproximo a la captura del instante que ya no está, que se vierte en un pedazo de papel y lo siento vibrante sin haberlo acaso presenciado. A la niña que llevo dentro y que a últimas fechas se pasea frente a mí descaradamente, le gusta sentarse a escuchar historias y se pierde en ellas, embelesada. Me cuesta trabajo traerla de vuelta cada que se fuga y hacerle entender que, pese a todo, también existe el presente. A fin de cuentas, como alguien bien me decía apenas ayer, no existe el yo si no es en el aquí y el ahora porque el yo, nunca puede irse a otra parte; parece que he encontrado un guía espiritual.
De veras que me sabe mal no encontrar dos fotos que ando buscando y estoy segura que no fueron a ningún lado. Tal vez si les doy un tiempo aparezcan solas, así que me he puesto a escribir, mientras tanto. Todo lo que soy de paciente para unas cosas lo soy de desesperada para otras. Es como si en el disco duro no me hubiesen cargado con toda la paleta de grises y tuviese que conformarme con un sistema binario que me resta posibilidades, o al menos, eso me parece. Con el paso de los años he aprendido algo de técnica cromática y puedo presumir al ser un poco más multicolor, menos mal. La vida me enseña una y otra vez que el ser vértigo no siempre funciona, pero vuelvo a tropezarme y vivo en medio de ráfagas alternadas con periodos de quietud extrema. Soy como el grifo del lavabo que a últimas fechas, está como en huelga y deja salir el agua cuando le da la gana. El problema es que yo no lo decido, tan sólo me sucede a veces en momentos adecuados y otros, en los más inoportunos. He aprendido a vivir con ello y con otras muchas cosas más.
La casa huele a nardos y a cempasúchil en esta época de muertos y de vivos que comparten y que se emocionan, por decirlo en presente, con las mismas cosas. Eso de tener un espíritu mestizo, como apuntaba Mara, tiene también sus ventajas: somos los más adaptables ante diversas circunstancias. Hace años, resolví que las tradiciones eran mi suelo, así que procuro mantenerlas y arroparlas para que sigan vivas, para que funcionen como faros que iluminan mi camino en los días aciagos y también, por qué no, en los felices. Hoy es día feliz de recuerdos y búsquedas en el pasado, y el abuelo Pepe no aparece. Por fortuna, entre tanta foto, encontré otra que puede sustituir a aquella que siempre traigo a la fiesta; por el momento, tendré que conformarme mientras dentro de mí se agitan aires de batalla con la vida y me pregunto si será que el abuelo está enojado conmigo o simplemente, se hartó de mi tradición que, a decir verdad, nunca fue la suya por muy mexicanizado que estuviese. Ni modo, estas cosas pasan cuando menos te lo esperas.

sábado, 4 de octubre de 2008

Vértigo

De pronto, sólo vacío, rastros de algo que nunca fue y que no va a ser, ¿o sí? La eterna duda me fulmina. Intento agarrar con mi mano las horas, para desgranar lentamente los minutos y pensar… ¿Pensar qué? No hay nada que pensar; si acaso, dejar que la desesperanza se deslice y nos llene de otra cosa, que el pasado pase sin que nos detengamos en los detalles para después ser libres. Todo callado, todo sereno. Me atoro con lo nimio, lo que no debería ni siquiera producir un alto en el camino. Tirar hacia delante y no mirar atrás, hacer de cuenta que nada sucedió. Salir volando y pretender que nunca se estuvo aquí. Me aburro de ver pasar tantas líneas, tantos trazos que dibujan no sé qué cosa y se pierden en el infinito. Total, ni respuestas hay y las que hubiere, no las entiendo. Eso es, perderse y difuminarse, convertirse en fantasma hasta que el entorno nos trague para salir del cuadro pintado de grises, como la tarde plomiza que me estruja el alma.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Homenaje a mi testarudez

Dije repetidas veces: Usted está aquí.
Mucho más tarde entendí que en realidad, estaba en otro lado.

lunes, 15 de septiembre de 2008