sábado, 31 de diciembre de 2011
sábado, 17 de septiembre de 2011
Tres
sábado, 7 de mayo de 2011
Marcha Nacional por la Paz
domingo, 3 de abril de 2011
La llamada
Sentado frente al abismo de la tarde: el aire casi raspa y la calidez agobia. Los minutos se fugan pero la sensación de infierno permanece. Ante el clamor profundo de tregua, acomoda el cuerpo. Los recuerdos lo atraviesan. Se estremece. No es que tenga frío, más bien es como si en su interior se produjese el chirrido al arañar una puerta metálica. Se aferra a sus pensamientos; sabe que la esperanza arrancada de tajo deja un espacio enorme que devora, incluso, las ganas de vivir. El pasado inunda la mirada y se derrama. Nunca imaginó que el perder a un hijo doliese tanto. Herido de muerte, anhela que alguien responda al grito de auxilio... Y nosotros, ¿qué estamos esperando?
sábado, 19 de febrero de 2011
Mocambo

Me acabo de enterar que han demolido hace tres días una sección del Hotel Mocambo. Una parte mía acaba de morir con él.
El Mocambo, construido en un estilo arquitectónico mediterráneo español por Manuel Suárez —al igual que El Casino de la Selva en Cuernavaca, hoy también demolido en aras de la “modernidad”—, abrió sus puertas a finales de 1932, en Boca del Río, Veracruz.
Pertenezco a la tercera generación de una familia que hizo de Veracruz, y en particular del Mocambo, su segundo hogar. Por eso, hoy evoco tantas nostalgias, principalmente de mi infancia: hamacas colgadas en sus cuartos; la travesía que entonces se me antojaba “lejanísima” desde el Puerto —que acababa en la Glorieta de Agustín Lara—; terrazas rodeadas de arcos blancos y suelos de mosaico rojos con una privilegiada vista al mar, donde di mis primeros pasos al igual que mi madre hiciera años antes; vitrales testigos de cuando aprendí a jugar al ping-pong; jardines, albercas y escaleras que me llenaban de asombro... En fin, para mí el Mocambo siempre estuvo lleno de rincones mágicos, de historias y de momentos gratísimos que hoy, no han de volver jamás. Una lágrima cruza mi rostro, despidamos con esta elegía al Hotel Mocambo y a toda su historia, que también es nuestra.
Acá dejo un álbum de fotos que me pareció precioso.
lunes, 10 de enero de 2011
viernes, 31 de diciembre de 2010
lunes, 18 de octubre de 2010
La partida
© N3CR0N0M1C0N (2007), Muelle II, Isla Mujeres, Quintana Roo en: http://www.flickr.com/photos/n3cr0n0m1c0n/2696987617/
domingo, 19 de septiembre de 2010
A 25 años del terremoto en la Ciudad de México

7:19 jueves. La tierra ruge y ante nuestra mirada atónita, todo se resquebraja y sucumbe. Desconcierto, polvo, temor. Estamos solos.
Por varias semanas, sin electricidad, agua o gas. Ventanas rotas y muros rajados son meras cicatrices. Regocijo: estamos vivos.
Plaza de la República como bombardeada. En la Juárez, edificios caídos en cada calle bloquean el paso. Fugas de gas, gritos, muerte.
Viernes 20 septiembre. Noche. Réplica de siete y pico. Pánico con los horrores del día instalados en la pupila. Estamos atrapados.
Sucesión de días, semanas, de cadáveres y escombros. De rabia y héroes desconocidos. La ciudad saca lo mejor de unos, lo peor de otros.
Hace 25 años, cual fénix, esta ciudad renació de los escombros. Que no se nos olvide nunca todo lo que perdimos, vivimos y aprendimos.
¿Te acuerdas? No quiero acordarme, respondo. Por eso destruí el rollo de fotografías del recorrido aquel viernes por la Plaza de la República y la colonia Juárez. Demasiado horror para tener impreso, fue suficiente con lo que quedó grabado en la memoria.
Nunca había tenido miedo a los temblores, acostumbrada a ellos desde siempre por vivir en la zona céntrica de la ciudad. Aquella vez no fue distinto, pero sí más impresionante cuando contemplé el estallido de ventanas y el rajado de los muros. Aún así, mi padre me llevó al colegio como cualquier mañana cuando todavía no éramos conscientes de la magnitud de la tragedia; pasarían horas antes de que lo supiéramos.
El tiempo ha borrado muchos recuerdos. Me quedan estampas que, cuando las pienso, me desmoronan por dentro. ¡Qué afortunada fui! Con los años, mudarme de allí se convirtió en una obsesión que me trajo al otro lado de la ciudad, donde la roca volcánica disminuye la intensidad de los movimientos telúricos, a los que les tengo pavor.
Considero que la memoria del ’85 es importante y que no debemos dejarla atrás por todo lo que nos enseñó. Sirvan estas líneas como un pequeño homenaje a quienes participaron en los rescates y den una luz, merecidísima, que apoye a todos los estados del país que hoy requieren de nuestra ayuda por las inundaciones. Descansen en paz nuestros muertos, hoy es tiempo de ocuparnos de los vivos.
Imagen que acompaña: Edificio colapsado del Conjunto habitacional Pino Suárez (1985), en
http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/3/3b/1985_Mexico_Earthquake_-_Pina_Suarez_Apartment_Complex.jpg
viernes, 29 de enero de 2010
Marina

© Fesal Chain y Los poetas del mar (2004), Mar en:
https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjEUujksD_w-gSQ_81Xcv0nwJn9mXQe0kY_NPWcQMKrjiVbU0KzBAhH370Q1nZptH98WoFcqz1_7ubF4vQAU7AguP8kIcd4V5p9mBJzBIRHliinlL2ynl5rNJty3qSVmiSYK4g7a8RfRsI/s1600-r/mar1024agosto04.jpg
jueves, 31 de diciembre de 2009
sábado, 19 de diciembre de 2009
Ciclos
El cielo se tiñe de azul. Ella está al borde del precipicio, sintiendo como el frío y la humedad le estremecen el cuerpo. El sol sube más allá del horizonte y hace brillar su silueta, como si fuese magia. Este es el momento. Hay quien pensaría que se encuentra en el fin del mundo pero, en realidad, es a partir de aquí que comienza la vida: lo que parece vacío aglomera un conjunto infinito de posibilidades. Ella lo sabe y está dispuesta a enfrentarlo. Sonríe y el ciclo comienza.© Carlos García (2007), Silueta contra luz en: http://www.trekearth.com/gallery/Europe/Spain/Castilla_y_Leon/Avila/Avila/photo698448.htm
miércoles, 7 de octubre de 2009
Mujer de ojos negros
Para Sandra Hussein, por la rabia compartida.La tarde cae plomiza y el aire quema las entrañas, respirar es una proeza. Ella contempla el horizonte. El rostro adusto se llena de tierra yerma conforme sopla el viento mientras la línea de la boca apenas se percibe, comprimida por la rabia y la hinchazón de un golpe reciente. Los puños cerrados ocultan unas manos llenas de ámpulas, producto del trabajo intenso con el azadón. Sabe que está embarazada y la perspectiva de un cuarto hijo la asfixia más que la bestia del marido borracho cabalgándole encima. Cuando nació el tercero, suplicó en el hospital que la vaciaran pero le dijeron que no, que todavía era muy joven y que Dios la bendecía con cada embarazo. Ella no lo creyó pero no pudo hacer nada más que resignarse. La pesadilla crece y devora, no hay salida sin nada que comer y sin lugar pa’ dónde hacerse. La vida no tiene nada que ofrecer cuando todo se ha perdido. A los diecisiete años, ya no se sueña más que con la muerte.
martes, 15 de septiembre de 2009
Primer aniversario
Nunca olvidaré que fueron Viviana y Mara quienes dieron el empujón inicial para lanzarme al vacío persiguiendo una serie de sueños personales pendientes hasta entonces. Mientras prácticamente todo el país estaba en el Grito (fiesta de Independencia), yo hice mi propio festejo y abrí este espacio con dos publicaciones aquella misma tarde.
Septiembre de 2008 estuvo lleno de cuestiones personales que fueron tomando forma hasta llegar a uno de los textos que más me gusta: Julieta y el cocodrilo blanco. Para entonces, había aprendido a moverme en la blogósfera y tuve la suerte de conocer -además de la constante presencia de La comadre- buena parte de los que formarían el barrio/la familia del ciberespacio: María Wernicke, Agus El Grego, Gwynette y los maravillosos Chanchos. Después se agregarían Pelusa, José Hamra, Máximo Ballester, Chimichambo, mi primis Ale, Víctor Gayol, Pablo Serment, el Lic, NTQVCA y el Dr. No. Con el pasar del tiempo se sumarían los de FB: Ariel, LeBretón, Pilar, Yuria, Alex B, mi twin Lena, tía Bettina, Fausto L, don Aldán, Eddie P, Verónica IB, Yamina y Alina, por mencionar a los que han estado al pie del cañón.
De octubre a diciembre, anexé lo cotidiano y las esquinas visuales. Comencé a alejarme de lo personal en abril por una aguda observación de mis queridísimas Gagás -quienes además de seguirme desde el inicio, me aconsejan y ejercen la crítica sensata tras bastidores-, así que los textos y pretextos cobraron más importancia. Desde mayo, el reto han sido las minificciones y recién he acabado mi primera serie. ¡Uff! Parece poco pero cuesta lo suyo.
No me di cuenta cuándo o cómo fue que este espacio casi personal se transformó en eso que es ahora y que me parece inmenso al pensar en mis expectativas originales. Puse varios contadores para seguir la pista de lo que pasaba pero aún así, la sorpresa es mayúscula. No dejo de azorarme cuando descubro a todos los voyeristas que me leen, unos conocidos –particularmente, Adolfo M. y Leonardo D. cuyos comentarios no se me olvidarán nunca- y otros, provenientes de lugares diversos. Es un orgullo saber que mis Esquinas y Rincones llegan prácticamente a todo el mundo de habla hispana y hasta otros muchos países que nunca hubiese imaginado.
Agradezco a todos aquellos artistas que con sus obras iluminan las paredes del blog y hasta inspiran textos: el primatzo Jesús, Agus, María, Caro de la Peña, Adrix Reid, y mis ranas Alux, Issa, Sepo, Graciela, Isabel, Sabrina, Memo y Nico. Y al más pequeño de todos, Santiago AV.
Vaya también una muestra de gratitud a mi maestro y querido amigo, Ricardo Bernal, quien abrió para mis textos las puertas de El callejón de la carne y a Sergio Gaut Vel Hartman quien generosamente me publica en Químicamente impuro y en Breves no tan breves.
No puedo dejar de mencionar a otros que también me siguen la pista desde muy temprano y que son receptores de mi cariño: Pop, Baloo, mi Lili, M’ija Malice, Alita, Jelis, la Manis y su má, Ramoncinho de su Sam, José Ramón y más recientemente, Amaranta.
Finalmente, gracias a todos los que han pasado por aquí -se me quedan en el tintero muchos nombres- pues ustedes permiten que se cumpla el ciclo de lectura que inicio al escribir. Beso bien grande para cada uno y sigamos, que todavía queda mucho camino por andar...
domingo, 31 de mayo de 2009
Cien publicaciones, un premio y siete rarezas
Y ya que estamos de plácemes, les comento que hace unos pocos días fui nominada por Pelusa y Mara, colegas y queridas amigas, para recibir el Premio al blog femenino. Huelga decir que me siento honrada con la distinción pero más, por el cariño y el camino andado juntas.

Las instrucciones para recibir el premio son, en palabras de Pelusa —nadie podría haberlo dicho mejor—:
Por consiguiente, acá van mis nominaciones ganadoras, en orden alfabético, y porque el oficio y la constancia de cada una de ellas, sin duda, lo merece —y no importa si ya han recibido el premio o todavía no—:
Y, como son parte del trato al recibir el premio, acá les dejo mis siete rarezas personalísimas:
1. Soy muy dormilona y no me gusta levantarme temprano, pero si hay un momento del día que me parece mágico es —por extraño que parezca—, el amanecer.
2. Alucino los eventos sociales “tradicionales” como bodas, bautizos, graduaciones, despedidas de soltera y demás. Si por mí fuese, no iría a ninguno de ellos y esto no tiene nada que ver con el cariño que le tengo a los amigos que me invitan, ni se contrapone con mi gusto por fiestas y reuniones.
3. Me auto-saboteo para llegar tarde; es algo de mí que no me gusta y que me hace sufrir, pero no logro arreglarlo.
4. Desde que tengo memoria, uno de mis más secretos divertimentos es dibujar planos de casas y departamentos, considerando hasta la decoración interior.
5. A veces, me desdoblo y me oigo diciendo cosas que no entiendo por qué digo. Y me da rabia pero siempre me percato cuando ya lo he dicho y sé que no es algo que vaya conmigo. ¿Tendré doble personalidad?
6. En ocasiones al hablar con las personas, sin razón alguna, me pongo colorada; al darme cuenta, me da todavía más vergüenza y pareciera que estoy diciendo mentiras, cuando no es así. ¡Me caga!
7. Aunque soy una persona muy sociable tiendo, con los años, a atesorar más los momentos en solitario. Lo anterior se debe, supongo, a que disfruto mucho de mi propia compañía y jamás me aburro sola.












