martes, 11 de agosto de 2009

Sueño primero: desde la torre

Para Lolita Fernández, con mucho cariño.

Apenas oscurece, se sienta a la mesa donde una hoja en blanco espera. Prende la máquina de colores primarios y, cuando la paleta está llena, moja con delicadeza la plumilla que sale de su corazón-violín e inicia el trazo. En la otra mano sostiene una lupa para descomponer los rayos lunares. Las horas fluyen mientras dibuja con pericia golondrinas que salen volando por la ventana, hacia el amanecer. La mujer búho esponja su plumaje al sentir frío en los pies desnudos, es tarde. Apaga la máquina, guarda la lupa, lava paleta y plumilla. Después, cierra las ventanas de la torre, se acurruca y duerme. Afuera, el sol ya se anuncia.

Fotografía de Laimagendelmundo (2008), sobre obra de Remedios Varo (1957), La creación de las aves en: flickr.com/photos/laimagendelmundo/2893846390/.

Zapatero a tus zapatos

Cada vez que encuentro porno en la tele, me ocurre lo mismo. Primero, me fijo en los modelos de lencería y, a veces, en las locaciones. Luego trato de descubrir a las mujeres operadas y con celulitis o si el galán está pasado de kilos, al tiempo que me sorprendo con lo incómodo de las poses. En general, termino saturada de gemidos falsos y pasión inexistente en escenas repetidas. Lo mío es lo erótico, sugerente e imaginativo y, con seguridad, más real. Me pregunto si a esta industria le convendría adoptar un enfoque diferente. Supongo que no; está claro que no tengo visión de comerciante.

Fotografía de Gatochy (2006) sobre obra de Utamaro Kitagawa (1750-1806), Beauty in front of Mirror; en: www.flickr.com/photos/gatochy/276379967/.

sábado, 8 de agosto de 2009

Atardecer en el lago

El día languidece y el corazón del bosque se llena de vida. Una ardilla devora bayas sobre un tocón, las mariposas revolotean por doquier y los tordos saltan de rama en rama. La luz se cuela entre las hojas mecidas por la brisa y varias chicharras cantan. Casi en el margen del lago, vemos una mujer sobre la tumbona. Parece que duerme, pero nos sorprende al abrir los ojos, diminutos, en los que se dibuja el sol a punto de ocultarse. Sus cabellos grises enmarcan un rostro delicado y dulce, lleno de arrugas. Contempla absorta cómo la tarde se acaba en este pequeño paraíso. El cielo explota en tonos de rojo y naranja; ella esboza una sonrisa. La vemos mover los labios como si conjurase un hechizo pero no logramos distinguir qué es lo que dice, ha hablado muy bajo. Observamos que tiembla cuando el viento la acaricia y cómo se cubre las manos con una manta. A lo lejos, un trueno anuncia que pronto lloverá. Cuando no hay casi luz, la mujer se eleva y en las alturas, desaparece. La manta queda sobre la tumbona y el silencio invade el escenario: el ciclo se ha cumplido.

Fotografía de © Jesús Eduardo López (2009), Atardecer entre las ramas en Uxmal.

martes, 4 de agosto de 2009

Prioridades

No le importó sentir cómo las piernas se hinchaban ni la frecuencia con que le dolían las articulaciones; tampoco se fijó en el dorso manchado de sus manos ni en la piel, cada vez más arrugada y seca. Le tuvo sin cuidado saber que el vestido le quedaba holgado, que los zapatos se habían vuelto muy incómodos y que la vista comenzaba a fallarle. Lo único que la hizo reconsiderar su decisión fue cuando la cuadrilla de obreros quiso llevarse el banco en el que estaba sentada, arguyendo que ningún tren volvería a pasar por aquellas vías. Ese día, Penélope comprendió que era inútil continuar la espera y se marchó a casa con la intención de reorganizar sus prioridades.

Fotografía que acompaña de ljndr (2008), Andén de la Estación de ferrocarril Gral. Belgrano en Mercedes, Provincia de Buenos Aires en www.flickr.com/photos/ljndr/3094133006.

lunes, 3 de agosto de 2009

Apocalíptica

Llovió torrencialmente durante muchos días. Al inicio, las calles se convirtieron en canales y los habitantes se trasladaron a vivir en las azoteas. Luego, los grillos se multiplicaron y sólo se oía su canto incesante hasta que fueron devorados por los sapos. El agua fue sumergiéndolo todo y el silencio volvió a reinar. Cuando escampó, un lago había vuelto a aparecer en su antiguo lecho y ya nadie se acordaba de la Ciudad de México que, cual Atlántida, pasó a formar parte del imaginario colectivo.

Imagen que acompaña del Lago de Texcoco en: rafaelvillegas.typepad.com/babel/2007/03/la_a...

domingo, 2 de agosto de 2009

Rincón de la arquitectura surrealista

Me llegaron estas imágenes por correo (gracias, Jelis) y creo, son dignas de compartir. Probablemente sean mexicanas por el toque creativo, pero como no sabemos nada de ellas, nos quedaremos con la curiosidad. Espero que las disfruten.






miércoles, 17 de junio de 2009

Equilibrista

A Cristina, in memoriam.

En un bolsillo lleva los quereres, en el otro los recuerdos. Se unta paciencia y algo de buen sentido en las manos, con ellas carga la dignidad. Sube a la cuerda tranquilo, sabe que la cabeza debe estar siempre fría. A dos mil y pico metros sobre el nivel del mar, cualquier distracción le costaría la vida, pero está concentrado y realiza el salto mortal con un temple que sólo conocen los grandes. Abajo, estallan los aplausos de todos aquellos que lo acompañaron y que nunca se atrevieron a saltar como él.

Imagen que acompaña de: ilustracionesantonio-j.blogspot.com/2007/02/e...

jueves, 11 de junio de 2009

Amor perimpimpudo


Saben que son distintos pero no les importa. Él tiene un lado oscuro que atraviesa la mitad del rostro; fue por eso que ella lo encontró atractivo. Ella desenreda su cabello de serpientes frente al espejo, mientras él se pinta el bigote con tinta de calamar. Con delicadeza, ella cuelga un grillo en el borde del vestido; resplandecen sus ojos de escarabajo delineados con el kohl. Él se pone un sombrero de copa y guarda la llave de su corazón en el bolsillo. Ella camina hacia la puerta dejando rastros de colores en tanto que él, sonríe y emite lo que parece una flor al suspirar. Suben a la estufa que, al ponerse en movimiento, deja un rastro musical. Él enrolla con su larga lengua un cigarro y se llena con el olor a paja fresca que ella despide. Al llegar al magueyal, la cubre con un papalote y galantemente, le ofrece una mano para bajar. Ella escupe un sapo y lo mira con ternura. Es la hora del ocaso en que las sombras han pasado a ser sueños y los objetos parecen perfectos si no se tocan. Se sientan sobre un caparazón de tortuga vacío que hace las veces de cuna, él la cubre con sus cuatro brazos pero sin apretarla demasiado, sabe que es de vidrio. Ella recuesta una de sus dos cabezas sobre su hombro y susurra: si no te tuviera, amor… No hace falta decir nada más, son una pareja perfecta y su felicidad es a todas luces, inalcanzable.

Fotografía de © Jesús Eduardo López (2008), Sembradío de magueyes en Singuilucan, Hidalgo.
Agradezco a Jesús la generosidad con este espacio.

miércoles, 10 de junio de 2009

Hombre que ladra, mujer que muerde

El día se fue rasgando, poco a poco, hasta que la reunión con futuros inversionistas se canceló. A partir de ahí, el hundimiento del Titanic parece cosa de niños. Para salvarme, escapo a un bar. Pido un vodka tonic en la barra, cuando se acerca alguien que pregunta si puede acompañarme. Un rápido escaneo me permite descubrir que no es Leonardo DiCaprio pero considerando mi zozobra y su pinta de John Wayne, le respondo que sí. Conversamos un cuarto de hora y supimos que nos entendíamos. Me descubro arrojada y sin dejo de vergüenza, me gusta esta personalidad desparpajada a la Monroe. Vamos hilando fino hasta que se enuncia la posibilidad y como buen matador, se tira al ruedo y paga la cuenta en un santiamén. Salimos casi corriendo y al llegar a mi auto, suena su celular. Responde en automático y su gesto rompe el hechizo de luna: — ¿Si?… claro amor, ya voy de camino… ajá… paso a comprar la medicina… por supuesto… bye—. Al colgar, me mira apenado; no hace falta agregar nada y nos despedimos rápidamente. En cuanto arranco el coche, suena mi teléfono: —Bueno… ¡hola cariño!... estoy saliendo de la chamba y ya voy para allá… también te quiero—. Hay veces en que la vida nos toma por sorpresa y no hay ni pa’ dónde hacerse.

Imagen que acompaña en: georgiemylove.blogspot.com/2009/02/favorite-d....

domingo, 7 de junio de 2009

El ejemplo de la dama

La sala está llena. Los guardias se mueven de un lado a otro cuidando que a nadie se le vaya la mano con las pinturas. De pronto, silencio y caras de sorpresa. Los de atrás se ponen de puntillas, los niños se abren hueco entre las piernas para poder mirar. Primero, sale una mano, luego una pierna. Con delicadeza, ella sale del cuadro y se limpia el polvo de las ropas. Un guardia le dice: —Señorita, haga favor de volver a su pintura­—, a lo que ella responde: —Después de todos los años que llevo ahí, ¡ni loca!—. Abandona la sala dejando a todos pasmados. El museo ha cerrado sus puertas para realizar averiguaciones; se teme que otros personajes quieran seguir el ejemplo de la dama.


Imagen que acompaña de www.um.es/.../2005/6premiopintura/exposicion.php.

jueves, 4 de junio de 2009

Teorema

Equidistante, recorro con la mirada senos y tangentes, caderas convexas y cintura cóncava. Desde esta perspectiva, la simetría perfecta de tu superficie me genera deseo infinito por descubrir sus raíces y perderme en el interior, pero las líneas perpendiculares que has trazado impiden la integración. Una sucesión de números imaginarios me invade al límite y desgarra el vértice de infortunio. Nuestro amor no es más que un conjunto vacío. QED.

Imagen que acompaña de moni-mm.blogspot.com/.